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«Las indemnizaciones que se ofrecen a día de hoy son una miseria»

Publicada el: 28 de marzo de 2011

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No existe prácticamente manera alguna de compensar a las víctimas de un accidente de tráfico o a sus familias. En algunos casos, porque es imposible devolverle la vida a una persona que la perdió en el siniestro y, en otros, porque las lesiones son muy graves. A eso habría que añadir los daños económicos y morales. Para sobrellevar esa situación, si es el caso, tan solo queda fijar una cantidad monetaria en concepto de indemnización.

El actual sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de tráfico -el llamado baremo- entró en vigor en el 1995, con ligeras modificaciones posteriores. Su aplicación es obligatoria y fija la cuantía que, de algún modo, resarce a la víctima. A día de hoy, su «necesaria y urgente» reforma, a nivel estatal, está en proceso.

Desde Galicia, las víctimas de accidentes tráfico comparten esa pugna. «Lo que está claro es que lo tienen que cambiar, porque ahora mismo, es triste decirlo, pero una vida vale casi nada o muy poco. Las indemnizaciones que se están dando son una miseria, todas», afirma también Jeanne Picard, fundadora y delegada en Galicia de Stop Accidentes. Tienen fijadas las esperanzas en la comisión de estudio formada para esta reforma, y en la que participan Administración, aseguradoras y víctimas. Es el asesor jurídico de Stop Accidentes el que representará la postura de estas últimas.

Baja la siniestralidad (también en Galicia), aumenta el parque de vehículos con seguro obligatorio, pero las empresas de ese sector «nos siguen cobrando lo mismo», apunta Picard. Desde esta oenegé piden un baremo -constatada la utilidad de este- «justo y legítimo», dado que «tenemos uno de los niveles indemnizatorios a víctimas de tráfico más bajos de la Unión Europea» y que «en su formulación original no se escuchó la voz» de los afectados. Las cantidades solo se actualizan, cada año, conforme a los movimientos del IPC. Algunos accidentados hablan incluso de tácticas que pueden llevar a la víctima a aceptar indemnizaciones por debajo del daño sufrido: «Finalmente, quedei contenta, pero tivemos que mirar e pelexar porque mesmo parece que se querían rin dun», explica María Dolores. En el 2004, la caída hacia atrás desde un tractor le provocó una grave lesión medular.

 

Un baremo «a medida»

Las víctimas piden a las puertas de esta reforma, entre otras cosas, que «sin olvidar a ninguna, haya prioridad para los grandes lesionados». El baremo es un instrumento de «justicia social, objetividad y solidaridad», tal y como se explica en las publicaciones de Stop Accidentes, pero cada accidentado es «único» y por eso se clama por un sistema de valoración menos enconsertado, adaptado a cada uno de ellos.

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