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"Habrá cambios significativos en la lucha contra el cáncer en diez o quince años"

Publicada el: 15 de mayo de 2011

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Estudió Medicina siguiendo los pasos de sus padres y tras realizar la residencia en anatomía patológica en Navarra y trabajar en el complejo hospitalario de su ciudad natal durante un año y medio, Francisco Vega (Ourense, 1968) fue consecuente con su "inquietud" y ganas de aprender y se marchó a Estados Unidos con una beca Barrié. En diciembre de 1999 llegaba al Anderson Cancer Center, la primera institución del país en la lucha contra esta enfermedad y una referencia mundial, y allí combina en la actualidad la labor clínica con la dirección de su propio grupo de investigación.
Además es profesor asociado del departamento de hematopatología y responsable de una de sus cuatro secciones, la de linfoma. Este elevado grado de especialización y la elevada cifra de pacientes que pasan por sus instalaciones, explica Francisco, son una de las claves del liderazgo del Anderson. "Se realizan un montón de ensayos muy potentes de tratamientos pioneros que en el futuro serán convencionales en todo el mundo", destaca.
Otro de los aciertos del centro radica en "la colaboración estrecha" entre el profesional clínico, "que conoce la enfermedad y tiene preguntas", el que se dedica a la investigación básica y el que pertenece, como él, a una categoría intermedia "que hace de puente" entre ambos.
El hematopatólogo ourensano combina el diagnóstico de pacientes con el estudio del linfoma difuso de células grandes, el más común, y el mecanismo que utilizan las células para incrementar su tolerancia a la quimioterapia. La revista científica Oncogene está a punto de publicar un artículo con algunos de sus resultados.
"Si conocemos los mecanismos de resistencia de las células podremos hacer más efectiva la quimioterapia convencional e incluso encontrar nuevos fármacos que los inhiban. Serían tratamientos más sensibles y menos invasivos", destaca Francisco sobre su investigación financiada por el NIH (Institutos Nacionales de la Salud) y una fundación privada.
El experto ourensano responde con optimismo a la insistente pregunta de cuándo se hallará un remedio para el cáncer: "Es una enfermedad tan complicada y con tantos tipos diferentes, que a su vez tienen distintas moléculas, que hace muy difícil generalizar, pero en diez o quince años aparecerán nuevos fármacos. Hay muchos ensayos ahora mismo y algunos prometedores. No todos los cánceres se curarán, pero habrá cambios significativos".
En esta carrera científica, el viejo continente pelea codo a codo con el gigante norteamericano. "En el pasado, EE UU tenía más peso, pero Europa tiene cada vez más fuerza y centros muy buenos. Es como el Madrid, juega cada vez mejor", reconoce Francisco, futbolero confeso y culé.
Aplaude en este sentido la calidad de institutos españoles como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), aunque prefiere no opinar sobre la marcha de Barbacid ante el rechazo del Gobierno a que cuente con fondos privados. "Desconozco las razones por las que se va. Aquí no solo hacemos investigación, sino también ensayos con pacientes gracias a financiación que no es pública", compara.
Francisco no acaba de creerse que el 45% de los jóvenes españoles que quieren trabajar estén en paro. "¿Es cierto? Espero que el país salga pronto de la crisis. Puede ser positiva si la gente la aprovecha para buscar otras fórmulas y los gallegos sabemos buscarnos la vida", confía.
Y también lamenta la escasez de fondos para I+D. "La gente que investiga necesita paz mental, su ambiente de trabajo es su propia capacidad intelectual y si te preocupa cómo vas a dar de comer a tu hijo..."
En EE UU no hay preocupación por los fondos pero sí mucha competitividad y Francisco echa en falta "la calidad de vida de España". Por eso aprovecha sus viajes de trabajo para conocer países como Guatemala, Brasil o Siria. Acaba de regresar de Corea del Sur, donde pronunció varias charlas y conoció a la familia de su esposa, y confía en poner rumbo a la playa de Sanxenxo en sus próximas vacaciones: "Echo en falta ese ambiente de verano".
 

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