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Una viguesa quintuplica el periodo de espera permitido para ser operada con prioridad

Publicada el: 28 de mayo de 2011

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El próximo 8 de junio Vanessa Rojo cumplirá 16 meses en las listas de espera del Sergas. A pesar de que la legislación fija en medio año la demora máxima para una intervención y que ella figura en el registro con una urgencia de "prioridad dos" –la dilación máxima en ese caso es de tres meses–, la espera de Rojo casi quintuplica el plazo marcado por el Sergas y le ha obligado a recurrir a opiáceos para soportar el dolor. Por el camino se quedan una incapacidad total que le impide trabajar con 34 años y dos abortos que ella relaciona con su dolencia. "Los dolores son cada vez más intensos y las posibilidades de recuperación se limitan con el paso del tiempo", apunta su abogado, Eugenio Moure.
La demora "desesperante" llevó a Rojo el 7 de abril a presentar un escrito de queja ante el jefe de Admisión del Hospital Meixoeiro del que, afirma, no ha obtenido respuesta. Ahora se plantea recurrir "de manera inmediata" a la vía contenciosa e incluso presentar una demanda penal por "negligencia y omisión". En el escrito la paciente afirma que "la espera puede estar mermando las posibilidades terapéuticas de la intervención por la degeneración de la patología". De momento afirma consumir parches de morfina para paliar "los pinchazos" por prescripción de la Unidad de Dolor del Hospital Xeral.
El calvario de Rojo se inició en 2008. Una lumbalgia la llevó a la sala de operaciones del Hospital Fátima para que le fijasen dos vértebras a través de un sistema de placas y tornillos. La operación salió mal y una de las sujeciones lesionó los nervios lumbares. Antes incluso de recibir el alta médica, Rojo se sometió a una segunda intervención en el plazo de 15 días, pero los dolores no remitieron y al poco tiempo de recibir el alta médica se le reconoció una incapacidad permanente total por afectación radicular. Fruto de ese perjuicio mantiene un recurso contencioso contra la Mutua Universal, entidad colaboradora del Sergas.
Las molestias crónicas le obligan a usar muletas y corsé y convierte cada desplazamiento en un reto. A la vista de las dificultades que le ocasionaba en su día a día, el ocho de febrero de 2010 entró en el Registro de Pacientes en Espera con "prioridad dos" y la expectativa de pasar por el quirófano en un plazo máximo de entre uno y tres meses. Al poco tiempo Rojo recibió una notificación del Sergas en la que se le informaba de que la operación se realizaría en Fátima, pero rechazó la cita. "Era el mismo centro en el que se le había intervenido las dos veces anteriores y donde surgió el problema", explica Moure antes de apuntar que "al negarse sigue siendo una paciente en el registro de espera, pero no computa en los resultados oficiales. Es una lista no estructural, pero ella conserva los mismos derechos que cualquier otro paciente".
"No la han llamado ni para hacerse las pruebas preanestésicas", concluye su abogado. Fruto de ese "retraso en todo el proceso" Rojo desconoce incluso los riesgos de la intervención a la que se va a someter.
 

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