Sanidade quiere un nuevo impuesto en el tabaco para financiar el tratamiento para dejarlo
Publicada el: 31 de mayo de 2011
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La Consellería de Sanidade quiere gravar el consumo de tabaco con el impuesto llamado "céntimo sanitario". Con esta medida además de intentar reducir este hábito perjudicial para la salud, la Administración autonómica obtendría unos ingresos adicionales en un momento de crisis y cuando está a debate la sostenibilidad del sistema de salud por los ingentes recursos públicos que consume, lo que llevó a la Xunta, por ejemplo, a elaborar un catálogo priorizado de medicamentos para rebajar la factura farmacéutica, que ahora está recurrido por el Gobierno central en el Constitucional.
La extensión del céntimo sanitario al tabaco figura como una de las actuaciones del Plan de Prioridades Sanitarias 2011-2014 de la Xunta, en el que se identifican los problemas más acuciantes de la sanidad gallega sobre los que se actuará de forma prioritaria durante cuatro años. El diseño de un programa para combatir el tabaquismo no es una decisión aleatoria. Pese al descenso del hábito de fumar desde los años noventa, el tabaco sigue siendo la primera causa de muerte evitable debido a sus efectos en una gran cantidad de enfermedades.
La primera medida planteada por el departamento de Pilar Farjas aboga directamente dificultar el acceso al producto. Así, propone al Gobierno central la aplicación al tabaco del "céntimo sanitario". Se trataría de una nueva tasa con la que se gravaría su consumo y con cuya recaudación se financiarían "los tratamientos de las personas fumadoras que desean abandonar el hábito".
Sanidade tendría de esta forma una fuente de ingresos adicionales con los que contribuir a sostener el sistema de salud.
Esta medida sería similar a la que se aplica sobre los carburantes, un impuesto aprobado en 2002 por el Gobierno central y que cedió a las autonomías para que lo apliquen a su voluntad, aunque dentro de unos márgenes que fija el Estado. Se llamó céntimo sanitario porque la recaudación se destina a financiar infraestructuras sanitarias. En el caso de Galicia, las gasolinas se gravan con 2,4 céntimos por litro, mientras que la tasa del gasoil es de 1,2 céntimo por litro.
En todo caso, la propuesta de la Consellería de Sanidade de extender este impuesto al tabaco no es nueva. En agosto del pasado año la Junta de Andalucía se mostró partidaria de aplicar una nueva tasa al alcohol y al tabaco "por estar claramente relacionados con el deterioro de la salud" y con el fin de paliar el déficit sanitario con unos ingresos adicionales. El pasado mes de abril, el consejero catalán de Salut, Boi Ruiz, admitió también que no le parecería mal la posibilidad de implantar el céntimo sanitario sobre el tabaco y el alcohol, una medida que estaría "plenamente justificada" dadas las características de estos productos y su influencia sobre la salud.
Otra actuación propuesta por el departamento de Pilar Farjas consiste en firmar convenios con la Fuerzas de Seguridad del Estado para que realicen al año un mínimo de inspecciones con el objeto de garantizar que no se fuma en espacios prohibidos. A ello se sumaría el propósito de que tanto la Consellería de Educación como las asociaciones de padres de alumnos se comprometieran a no fumar a la entrada de los colegios.
El Plan de Prioridades Sanitarias identifica los dieciséis problemas más severos de la sanidad gallega, de los cuales ocho de ellos los constituyen las patologías que más afectan a los ciudadanos y que más muertes provocan (cardiopatías isquémicas, cáncer de pulmón o ictus), mientras que otros seis están relacionados con la calidad de la prestación de los servicios.
Este listado priorizado de los problemas obedece a un doble objetivo. Por un lado, mejorar la atención sanitaria. Y por otro, tomar las medidas correctoras oportunas sabiendo que cualquier decisión repercutirá en los presupuestos y que en el actual escenario de crisis "hay que sacarle el máximo partido a los recursos limitados disponibles".