"En el mundo de la investigación solo interesan las enfermedades más cercanas"
Publicada el: 12 de octubre de 2011
Volver al inicioMaría José Alonso Fernández (León, 1958) es una de las científicas españolas más citadas en el área de la farmacología. Catedrática del departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la USC, miembro de la Academia Nacional de Farmacia y Premio Jaime I de Nuevas Tecnologías 2011, centra su trabajo en la búsqueda de soluciones adaptadas a países en vías de desarrollo y en estudios de nanoestructuras para tratar enfermedades como el cáncer, el sida, la diabetes y la obesidad.
ÁGATHA DE SANTOS - VIGO Es una de las investigadoras españolas más citadas en su campo, la farmacología. Sus trabajos centrados en la búsqueda de soluciones adaptadas a países en vías de desarrollo aplicando la nanotecnología han recibido distintos premios, entre ellos, el Jaume I de Nuevas Tecnologías 2011. Ahora, la Asociación de Médicos Gallegos (Asemega) distingue a esta catedrática leonesa afincada en Santiago con el Nóvoa Santos por su labor investigadora.
–Su trabajo se centra fundamentalmente en la investigación para encontrar soluciones adaptadas a países del Tercer Mundo a partir de nanotecnologías. ¿Siempre le ha preocupado la salud global?
–Me preocupa porque veo que en el mundo de la investigación no preocupan determinadas enfermedades, solo las del entorno más inmediato. No hay investigaciones sobre técnicas y medicamentos que podrían ser de gran beneficio para los países en desarrollo, y esto es un elemento de preocupación para mí, pero existen barreras que son difíciles de superar.
–¿Cuáles son esas barreras?
–De entrada, que tenemos que trabajar con tecnologías de un coste mínimo y con frecuencia nos encontramos que los resultados de la investigación, que siempre son preliminares, con dificultad llegan a la fase clínica por falta de interés por parte de la industria multinacional.
–¿La falta de interés tiene algo que ver con el dinero?
–Exacto, aunque sí hay un cambio de actitud por parte de algunas empresas y yo me mantengo positiva, con la esperanza de que este cambio continúe. Los científicos también tenemos que contribuir a ese camino de sensibilización hacia los más desfavorecidos. Cuando necesitamos fondos públicos nadie nos impide que los orientemos hacia este sector.
–En salud, la brecha entres países ricos y pobres parece cada vez mayor...
–Lamentablemente se ha acrecentado desde que hemos conseguido desarrollar tecnologías que nos han permitido un desarrollo en salud en los países del primer mundo pero que a ellos no les afecta.
–Usted fue la primera científica española que consiguió, en 2005, una ayuda de la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar una vacuna nasal contra la hepatitis B. ¿En qué fase se encuentra esta vacuna?
–Era una tecnología de administración nasal de la vacuna contra la hepatitis B. Se desarrolló esta tecnología, pero no hemos encontrado el desarrollo tecnológico. Ahora estamos trabajando, en colaboración con Estados Unidos y Canadá, en vacunas con interés no solo en los países del Tercer Mundo, sino también para nosotros, vacunas para los virus del sida y del papiloma humano.
–Entonces, ¿aún no se administra?
–Fue validada en animales de laboratorio, pero no se ha explorado en personas. Quizá si validamos la tecnología para la del sida y otras enfermedades, podamos extenderla a esta porque nuestras tecnologías son bastante trasversales. Podemos hacer pruebas de concepto para el sida, pero después pueden aplicarse a otras enfermedades.
–¿No es descorazonador desarrollar una tecnología y que después no se aplique?
–Es una experiencia ganada, porque la misma tecnología se puede aplicar a otras vacunas.
–Usted trabajó en Francia y en Estados Unidos. ¿Por qué decidió marcharse fuera?
–Hice mi postgrado en la Universidad de París Sur, donde aprendí mucho y me inicié en nanotecnología aplicada al desarrollo de medicamentos. Muy joven, con 28 años, obtuve mi plaza de profesora titular en le Universidad de Santiago, pero era consciente de que todavía era necesario que me formara más y además me interesaba saber qué se estaba haciendo en Estados Unidos, por lo que me marché a trabajar al Instituto Tecnolóxico de Massachussets.
–Y regresó...
–Mi vuelta no me la cuestioné porque estaba muy animada con la puesta en marcha de mi grupo de trabajo y entonces se presentaba un horizonte muy prometedor; todo era ir a mejor. En más de dos décadas hemos salido adelante y siempre hacia mejor. Ahora es el momento más complicado.
–¿Por qué?
–En nuestro grupo aún no lo hemos sufrido, pero sí en captación de talentos porque las rebajas, tanto estatales como autonómicas, son notables. De entrada, el interés por la investigación de nuestros estudiantes es mucho menor. Nuestro trabajo es de un equipo humano, y de la formación de investigadores y de nuestra capacidad de atraer a otros de fuera.
–¿A qué se debe ese menor interés por la investigación?
–Porque ven que se reduce la inversión para plazas de investigación y a día de hoy es muy difícil conseguir una para hacer la tesis doctoral.
–¿Esto puede suponer un frenazo ahora que España empieza a destacar en investigación?
–Sin duda. Sé que son tiempos difíciles para priorizar, pero estamos hablando de investigadores para el futuro. Si no se da prioridad a la investigación, si no invertimos en este capital humano y no somos capaces de atraer a investigadores de fuera creo que difícilmente podremos avanzar en investigación.
–En el cambio de actitud de las empresas respecto a su compromiso social se muestra optimista. ¿También cree que la investigación se salvará de la crisis?
–Los investigadores tenemos que ser positivos por naturaleza. Siempre tenemos que tener la ilusión de conseguir algo mejor y de mejorar las cosas.
–¿Qué está aportando la nanomedicina?
–Existen unas cuantas vacunas nanométricas y en el caso del tratamiento del cáncer es uno de los ámbitos de aplicación más temprana porque la nanotecnología ha permitido reducir la toxicidad de los antitumorales y aumentar su eficacia.
–¿En qué líneas de investigación trabaja en estos momentos?
–En el ámbito del cáncer estamos trabajando con el CHUS en el desarrollo de nuevas terapias para los cánceres metastáticos, basadas en fármacos dirigidos a las células tumorales y en la terapia génica. En las vacunas, en cambiar los antígenos dirigidos al papiloma humano e, indirectamente, también en prevenir el cáncer de ovario y el sida. También estamos colaborando con grandes multinacionales en el desarrollo de un tratamiento oral para la diabetes y la obesidad porque uno de las principales problemas del seguimiento de los tratamientos de la diabetes es que la insulina tiene que inyectarse. Esperamos tener el prototipo en cuatro o cinco años.
–¿Y qué supone recibir el premio Nóvoa Santos, que otorgan los médicos gallegos?
–Es un reconocimiento extraordinario porque demuestra que una investigación tiene traslación al paciente, que los nanomedicamentos pueden ser usados en beneficio de los pacientes. Siempre me ha interesado la opinión y la colaboración de los clínicos al respecto de la investigación.