La víctima tipo de las preferentes invirtió menos de 60.000 euros
Publicada el: 17 de julio de 2012
Volver al inicioLas participaciones preferentes son productos financieros de riesgo, pero totalmente legales. Lo que no ha sido tan correcta es la forma de comercializarlas. Para establecer la diferencia entre los ahorradores víctimas de una mala venta y los inversores conocedores del riesgo de la operación, la consultora Price Waterhouse Cooper trabaja en estos momentos en el análisis, caso por caso, de los 43.000 clientes de NCG Banco afectados por la imposibilidad de recuperar el dinero invertido.
¿Para qué sirve esta auditoría? Para algo tan fundamental como la posibilidad de declarar nula la venta, y poder recuperar los depósitos colocados como participaciones preferentes.
Según fuentes conocedoras de este proceso de auditoría, el perfil tipo de víctima de una comercialización irregular se corresponde con el de un ahorrador que no supera los 60.000 euros de inversión. Se trata de una cantidad media, hallada en función del número de contratos hechos a pequeños ahorradores, pero que no exime de la devolución a importes de mayor cuantía en los que se demuestre una incorrecta colocación.
Evolución de los depósitos
Los consultores analizan la documentación y los procedimientos del contrato -en algunos casos, como en los que la firma es la huella digital es suficiente prueba de mala venta-, y las capacidades de los firmantes, como la edad y condición física ya que se han dado casos de contratos suscritos por menores y discapacitados intelectualmente. El estudio también tiene en cuenta, a la hora de determinar el perfil de víctima, si se trata de un asalariado, y si el importe reclamado procedía con anterioridad de un depósito a plazo fijo.
Según las mismas fuentes, determinar el perfil del especulador es más sencillo, tanto por el volumen de la inversión realizada, superior a los 60.000 euros, como por la movilidad de los depósitos hacia distintos tipos de productos financieros, siempre en busca de la mayor rentabilidad.
Una vez concluida la auditoría y determinado el tipo de cliente de preferentes, la solución más viable que se perfila a corto plazo es la del arbitraje, que declare nulos los contratos basándose en que los afectados no sabían lo que compraban, lo que permitiría la recuperación del dinero invertido, pero sin los intereses.
Para los demás, la solución que encuentra más eco en el Ministerio de Economía pasa, como exige Bruselas, por una quita a través del tipo de interés, no del nominal. Es decir, que si el cliente tiene 100.000 euros en preferentes al 7 %, se le pasarían a un depósito al 2 % durante tres o cuatro años. De esta forma, perdería rentabilidad, pero no en el nominal.
Desde el Ministerio de Economía se reconoce que dar una solución privilegiada a los tenedores de preferentes no tendría sentido, en primer lugar porque Bruselas no lo toleraría en los bancos rescatados y, en segundo lugar, porque de manera inmediata se apuntarían a esta solución los 400.000 accionistas de Bankia para exigir las mismas ventajas que los afectados.