Más de un año llevan los afectados de preferentes en la calle exigiendo la devolución de su dinero. En este tiempo, han llamado a todas las puertas (Xunta, ayuntamientos, diputaciones, Congreso, Europa, ...) y hasta ahora no han encontrado una respuesta satisfactoria. La única solución, eso sí parcial, vino de mano del Ejecutivo gallego, que impulsó el arbitraje.
En su peregrinaje, los afectados viajaron el miércoles hasta Bruselas y allí en el Parlamento europeo expusieron su drama. Encontraron comprensión y solidaridad ante lo que todos ya reconocen como "estafa", pero no remedio. La Comisión Europea, que es la que impuso las quitas a los tenedores de preferentes y subordinadas en el reparto de cargas de la recapitalización de las entidades nacionalizadas, repitió su discurso: Es responsabilidad de las autoridades nacionales y de los tribunales españoles afrontar las compensaciones a los titulares de preferentes y subordinadas engañados.
Los eurodiputados se escandalizaron con los relatos escuchados por dos gallegos, y se comprometieron a estudiar el caso, pero uno de los portavoces que tomó la palabra en Bruselas, José Manuel Estévez, admite que la solución que pueda ofrecer la Eurocámara es "a largo plazo" y ellos "no" pueden "esperar tanto".
¿Y que dicen las autoridades españolas, a quien la Comisión Europa pasó la pelota? El mismo miércoles en el Congreso el presidente de FROB, Fernando Restoy, rechazaba dar más ayudas públicas a las entidades nacionalizadas para devolver el dinero de los productos híbridos, y aseguraba que el reíntegro debe hacerse a costa de los beneficios de los bancos y de la venta de activos. Siguiente pregunta: ¿Y está NCG Banco en condiciones de devolver 1.507 millones, que son los que restan para reintegrar el dinero atrapado en preferentes y subordinadas? Pues no, aseguran tajantes en el sector financiero. Hacer frente a esta factura, supondría la quiebra definitiva de la entidad gallega.
Los afectados no se desaniman y continuarán con las protestas. Exigen su dinero.