El interventor del Alvia asegura que no se siente ´culpable´, sino ´afectado´
Publicada el: 3 de septiembre de 2013
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"Estoy afectado por todo lo que ha pasado porque, lógicamente, si no lo estuviera, no sería humano, pero no tengo ningún sentido de que por mi acción haya interferido algo en el accidente". Así se expresaba ayer el interventor del Alvia siniestrado el pasado 24 de julio, en la primera entrevista que concedió tras el accidente al "El programa de Ana Rosa", en Tele 5.
"No me he sentido y sigo sin sentirme culpable", insistió Martín Marugán, quien explicó que llamó al maquinista Francisco Garzón, imputado por el siniestro en el que perdieron la vida 79 personas, antes de producirse el accidente. Al respecto, argumentó que cuando salió del convoy "tenía el móvil en el bolsillo".
Marugán explicó en el programa de televisión que no es capaz de ubicar la llamada, pero sí que fue entre Ourense y Santiago, un tramo donde, indicó, había cobertura, a diferencia del tramo posterior. "Lo llamo después de salir de Ourense, antes del accidente, pero no durante el accidente", insistió. Su objetivo era saber por qué vía iba a acceder el Alvia a la estación de Pontedeume para "dar servicio a los viajeros", una tarea que señaló como su misión en el tren.
"No me gusta que la gente pueda quedarse con ese recuerdo", lamentó, aunque "nadie" se refiera a él "como culpable". "Me duele porque pueda alguien establecer una causa efecto de la llamada", explicó, "cosa que no percibo". Preguntado por qué no informó de esa llamada al principio, alegó que "no" se "acordó". "En mi mente solo estaban las dos llamadas en la estación" de Ourense, añadió, en las que saludó a Garzón y le indicó que podía cerrar las puertas.
Marugán explicó en el programa que, aunque no pudo verlo, habló la semana pasada con Garzón y lo encontró "bastante afectado", con el "habla muy decaída", la "voz entristecida" y "muy bajo de moral". "Aunque no le vi, lo encontré físicamente muy mal y mentalmente no estaba bien", señaló. El interventor, que definió su relación con Garzón como de "amistad", explicó que le tranquilizó. "Tú tranquilo. No te sientas en ningún momento culpable", le dijo.
"El programa de Ana Rosa" también emitió la conversación entre Francisco Garzón y el centro de control tras descarrilar, cuando todavía ignoraba las consecuencias del siniestro. En la charla, el maquinista señala que iba a "190" kilómetros por hora cuando "tenía que pasar a 80" e insiste, sobre todo, en que, en su estado -se lamenta varias veces de que le "duelen" las costillas y de que no tiene "fuerza"-, no puede "ayudar a nadie".
"No puedo ayudar a esta niña", comenta a su interlocutor, a quien le expresa también su incredulidad por lo ocurrido -"esto no puede ser verdad"- y le expresa su deseo de que "no haya ningún muerto". "De verdad, porque van a recaer en mi conciencia", señala. "Dios mío, pobres viajeros", repite una y otra vez.