Garzón al juez: ´Tenía que responder a la llamada; podía estar incendiándose el tren´
Publicada el: 5 de septiembre de 2013
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Tanto el maquinista como el interventor justificaron ante el juez la llamada -de la que no informaron al principio- que se cortó momentos antes del siniestro y que pudo haber contribuido a la distracción del conductor, que asumió desde el principio toda la responsabilidad por el siniestro del Alvia del 24 de julio el que fallecieron 79 personas. Francisco José Garzón argumentó en su declaración ante el magistrado que instruye la causa, Luis Aláez, la decisión de responder a la llamada que realizó el interventor del convoy, Martín Marugán, alegando que, aunque no contesta al móvil si le llama "algún compañero", sí responde en el caso de que su interlocutor sea el interventor.
"Sí, porque me tiene que comunicar el estado en el que va el tren por dentro", señaló en su declaración judicial Garzón. El maquinista concedió ante el instructor que Marugán "pudo haber esperado", pero que él tenía que responder porque, de entrada, desconoce "para qué es la llamada". "Puede estar incendiándose el tren por dentro, por ejemplo", especuló ante el juez instructor en unas declaraciones que han trascendido y que ha recogido en televisión el programa de Antena 3 "Espejo Público".
También el interventor del Alvia siniestrado, Martín Marugán, respondió a la pregunta de si las llamadas entre interventor y maquinista no están "restringidas solo para causas indispensables y justificadas", convencido que su comunicación -destinada a averiguar si el tren cabía en una vía anexa a la estación de Pontedeume para simplificar el descenso a una familia con niños- estaba "justificada" para conseguir un descenso más "cómodo" para los viajeros, una tarea que asumió, así lo señaló en el juzgado, "motu propio", pese a que el grupo no incluía a nadie que requiriese de una asistencia especial y de que no informó a los interesados.
¿Por qué no esperar a llegar a Santiago, con el tren parado, para realizar la consulta al maquinista? Marugán responde: "Yo considero en ese momento que voy a hacer la llamada y me acuerdo de llamar". "Lo que sé es que era para ese tren y consideré en ese momento hacerla en ese momento", añadió, porque la información que requería estaba destinada a dar un servicio en ese convoy: "Tengo que hacerlo para ese tren y necesito hacerlo en ese momento", reiteró. "Lo que hay que hacer, cuanto antes se haga, mejor", sentenció
Porque después, explicó, entre Santiago y A Coruña no hay comunicación. Tampoco la parada en la capital gallega le servía: "A tren parado en Santiago tengo otras labores (en alusión a su cargo y a las funciones que ejecuta, como el control de pasajeros y el cierre de puertas) que realizar". Respecto a la hora en que realizó dicha llamada, solo pudo precisar que fue entre las ocho y las 20.40, pero siempre, enfatiza, "antes" del accidente.
También trascendió ayer la conversación íntegra que mantuvo el maquinista con el centro de control de Atocha nada más ocurrir el accidente, cuando estaba encerrado en la cabina y sin posibilidades de salir porque no se sentía con fuerzas para abrir la ventanilla debido al dolor y a las heridas que sufría, sobre todo en las costillas. "No puedo salir ni para socorrer a nadie", señala a su interlocutor en el control de Renfe.
En esos momentos, en los que se denota su confusión y su preocupación por los viajeros, Garzón explica a su interlocutor que se "despistó", que "tenía que pasar a 80 y pasó a 190 o una cosa así", para a continuación lamentar: "Ya dije que esto era peligroso, que algún día nos íbamos a despistar y nos lo íbamos a tragar y me pasó a mí". Y todavía reitera: "Somos humanos y se nos puede pasar... Es que eso es inhumano, esta curva".
En la conversación que sostiene con el centro de Atocha, Garzón está alterado y no hace más que preguntarse por el destino de los ocupantes del Alvia, a quienes se refiere como "mis pobres viajeros". También durante su declaración ante el juzgado, el maquinista, imputado en la causa, no puede contener la emoción. Como cuando se refiere al momento del accidente: "Dios mío, la curva, la curva, la curva, que no la tomo".
Garzón relató al juez que nunca había sufrido una experiencia similar. "La única vez que me pasó" -en alusión al siniestro del pasado 24 de julio-, y por desgracia", dijo. Ya había apagado el móvil, explicó al magistrado, cuando frenó el tren, pero no supo contestar a la pregunta de en qué estaba pensando en ese momento. "No estoy tan loco como para no frenar", indicó. Pero "cuando fue el golpe", recordó, "andaría entre 180 o 190". "No me dio tiempo a nada", reconoció. ¿Por qué no redujo la velocidad? Garzón no tiene "explicación". "Ni lo comprendo ahora", admitió.