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´Abandono la jefatura de Medicina Interna por dignidad´

Publicada el: 20 de diciembre de 2013

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"A mí no me jubilaron, yo me fui". Así expone César Martínez el motivo por el que rechazó la invitación al acto celebrado ayer en el Meixoeiro. El jefe del servicio de Medicina Interna del Chuvi renunció a su último año como profesional del Sergas y solicitó la jubilación anticipada a los 64 años, "por dignidad personal". Lo hizo en el mes de noviembre, después de que el director de Procesos con Ingreso, Daniel Portela, le confirmara que el número de camas de Medicina Interna en el nuevo hospital no alcanzaría las 150, como se había proyectado. "Serán menos de 50", destaca y explica que, aunque se podrán ampliar porque son habitaciones individuales, se quedarán lejos de las que hoy disponen en el Meixoeiro y el Xeral. La Gerencia del área sanitaria de Vigo rehusó hacer declaraciones al respecto.

En la actualidad, estos dos hospitales se hacen cargo de los pacientes de agudos de Medicina Interna, mientras que en el Nicolás Peña están ingresados los crónicos. Cuando se ponga en marcha el complejo de Beade, la unidad de crónicos pasará al Meixoeiro y la de agudos se concentrará en las nuevas instalaciones, describe la información de César Martínez. Según sus cuentas, en el Xeral, el servicio tiene entre 60 y 70 hospitalizados y, en el Meixoeiro, entre 70 y 90, mientras que las plazas del centro que las aglutinará nunca podrán llegar al centenar.

Advierte, además, de que deberán desplazar a los crónicos al nuevo hospital cuando necesiten cuidados intensivos, una endoscopia o radiología intervencionista. "Con lo que hemos luchado por la unificación...", lamenta.

"Durante muchos años estuvimos claramente agraviados con respecto a los servicios de A Coruña y, cuando parece que nos van a igualar, llegan los recortes. Esta ciudad está maldita", se queja. "Lo siento en el alma, pero buena parte de lo que está pasando es porque los jefes de servicio no supieron hacerle frente", opina, aunque también señala que hubo quien se atrevió a denunciar los recortes del nuevo complejo y salió mal parado.

Este no es el único motivo de su marcha. Que no se cumpliera la promesa de descentralizar segundo grado de Medicina para impartirlo en Vigo lo "desmoralizó". Tras su denuncia en FARO, "el ambiente se caldeó" y asegura que sufrió "intentos de humillaciones". Luego, se sucedieron más gotas, hasta que la del recorte de camas del nuevo hospital desbordó el vaso. Deja el Sergas e inició contactos con una institución sin ánimo de lucro.

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