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«Hablar con el paciente ahorraría mucho gasto en pruebas inútiles»

Publicada el: 27 de enero de 2014

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Su apellido suena a visión. Por algo su abuelo fue el fundador de la óptica Lázaro. Coruñés «de la plaza de María Pita», como él mismo dice, José Lázaro regresó el lunes a su ciudad para hablar en el Chuac de Medicina basada en pruebas y medicina basada en narraciones. Profesor de Humanidades Médicas en la Universidad Autónoma de Madrid y director de la Fundación Iatrós de Teoría de la Medicina, se propone hacer de la medicina «que no es muda» algo más que una añoranza de médicos jubilados.

 

 

-¿...? ¿Medicina narrativa?

-Es un término nuevo para un concepto muy viejo. En Medicina hay dos grandes aspectos: la ciencia y la técnica, que permiten conocer objetivamente las enfermedades, y otro es el diálogo con el paciente, que permite entender su manera de enfermar y vivir la enfermedad.

 

-Y queda más bien poco, ¿no?

-Siempre va y viene a lo largo del tiempo. Lo que más hace que se pierda el diálogo es el deslumbramiento de los éxitos maravillosos de la ciencia. Cuanto más se acerca el médico a la tecnología, más hace que no vea que hay cuestiones personales, a veces íntimas, que para el paciente son importantes y ningún instrumento permite ver. A los alumnos les digo que cuando uno va a una fiesta procuren acercarse a los simpáticos, pero cuando uno va a la consulta a veces ni le miran a la cara, no te llaman por el nombre... para salir corriendo. Esto tiene que ver con la empatía.

 

-Pero no se enseña en las facultades de Medicina.

-No. Ya les digo que pidan al decano que ponga una asignatura para ser simpáticos. Se puede enseñar con técnicas de comunicación. La toma de conciencia de la importancia que tienen cuestiones tan básicas como escuchar está en que permite dar antes con el diagnóstico y que el paciente siga el tratamiento porque confía en quien le escucha. Hoy los hospitales cuentan con grandes recursos tecnológicos, pero el enfermo va a pasando de un servicio a otro... El mismo diagnóstico en distintas personas tiene una evolución diferente en función del carácter, el tipo de vida, su entorno... es aquello de que las enfermedades agudas las manda Dios, pero las crónicas nos las fabricamos nosotros mismos con nuestra manera de vivir. Lograr entender eso permite buscar para saber lo que tiene el paciente y dar con la forma más adecuada de sanar. Es, en definitiva, practicar aquella parte esencial de la medicina que está fuera del método científico experimental, que no puede ser cuantificada, pero que es básica para los resultados terapéuticos.

 

-Pero andan escasos de tiempo, ahora más con los recortes.

-Es paradójico. Los médicos saben que dedicando un poco más de tiempo a hablar se evitarían cantidad de gastos en pruebas inútiles. A veces lo más barato sale muy caro. Cuántos fármacos, análisis y pruebas se piden porque el médico está agobiado. Los médicos con experiencia tiene una habilidad en la historia clínica básica que muchos no llegan a adquirir. Y no es solo un problema de edad, sino de personalidad. El enfermo tiene una biografía y a la consulta trae un episodio, la historia de su enfermedad, que si la cuenta acaba dando lugar a otro relato: la historia clínica. Cuando se reduce a una serie de datos informáticos, pierde, porque hay muchas realidades que no se ven en una analítica y son tan importantes como los hechos biológicos que proporciona un análisis de sangre.

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