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El paciente influirá en el plus del personal de las áreas de gestión

Publicada el: 27 de abril de 2014

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Las áreas de gestión clínica siguen avanzando en su implantación. Eso sí, lentamente. Los plazos que manejaba el Sergas hace unos meses nada tienen que ver con la situación actual. Las reticencias del personal hacia la creación de estas áreas han llevado a la Consellería de Sanidade a realizar campañas de formación e información en los centros sanitarios, y a que el primer objetivo de tener 21 creadas este año ya no sea uno de los horizontes de la Xunta.

Uno de los temas polémicos del decreto de gestión clínica, y que ha sido cuestionado por el Consello Consultivo, es que exista un mecanismo de incentivo a los profesionales de estas áreas, es decir, que parte del presupuesto que no se haya consumido pueda entregarse a los sanitarios a través de pluses u otro tipo de incentivos. Félix Rubial, director xeral de Asistencia Sanitaria del Sergas, defiende la medida porque asegura que está ligada siempre a que se cumplan parámetros de calidad. «A opinión do Consultivo é moi respectable pero non a compartimos», afirma. Y de hecho asegura que para que haya incentivos «débense acadar o 90 % dos indicadores asistenciais de calidade. É un nivel de calidade máis esixente que o que teñen os servizos nos seus acordos de xestión», indica Rubial. Solo con el cumplimiento de estos indicadores, parte del presupuesto del área de gestión puede revertir en el profesional.

Además, se tendrá en cuenta otro factor a la hora de permitir estos complementos, los usuarios. Dentro de los indicadores de evaluación se incluirá una encuesta de satisfacción de los propios pacientes, y los responsables sanitarios valoran que también se tenga en cuenta el clima laboral, «aínda que neste caso non hai seguridade de que se inclúa, xa que depende das negociacións cos representantes dos traballadores», añade Félix Rubial.

El porcentaje del presupuesto que no se haya consumido en un área sanitaria revertirá en mejoras para esta unidad y para los profesionales. Pero está todavía sin definir cuánto podrá alcanzar -el decreto dice que debe fijarse un porcentaje máximo- y dependerá del tipo de área. Desde el Sergas insisten en que no tiene por qué ser un incentivo económico, sino que puede ser también formación o estancias en otros centros españoles o del extranjero, por ejemplo, en uno en el que se aplica una técnica novedosa o se utiliza una tecnología en la que el Sergas tiene interés.

Incluso podrán aprovecharse los recursos económicos no invertidos para contratar sustitutos durante esas estancias. Lo que no podrá convertirse en un incentivo, aclara el director xeral de Asistencia Sanitaria, son días libres para el profesional.

Las áreas se harán con mayoría

El Sergas se ha embarcado en un proceso de difusión de sus áreas de gestión clínica, tanto a nivel informativo como formativo, para que los trabajadores tengan confianza en este modelo que cuenta con el rechazo de la práctica totalidad de los sindicatos. A los cursos de formación en gestión clínica que ya desde hace años realiza la Fegas se suman otros que se están realizando en las propias estructuras de gestión integrada, y en la que participan unos 200 sanitarios.

Tras el rechazo que generó el decreto de gestión, al Sergas no le interesa crear áreas sin un respaldo mayoritario. De ahí que desde Asistencia Sanitaria insistan en que para que se ponga en marcha una debe contar con una participación muy alta -la adhesión es voluntaria- aunque no hay un porcentaje definido. En el caso de crearse, los trabajadores que no formen parte de ella seguirán teniendo las mismas condiciones laborales y seguirán realizando el mismo trabajo.

El decreto de gestión clínica ya está aprobado, y ahora mismo se negocia la orden que desarrolla esta norma. Comisiones Obreras anunció ya su intención de recurrirlo ante la Justicia y otras organizaciones sindicales estudiaban medidas similares.

¿Las primeras en firmar?

Aunque la Xunta ha decidido no darse prisa, hay dos áreas que funcionan en la práctica como las reguladas en el decreto de gestión clínica -salud mental en Ferrol y oncología en Ourense-, por lo que en este caso faltaría adaptarse al decreto. En otros servicios «teñen certa madurez conceptual ou organizativa», explica Rubial, como en el área de neurociencias en Santiago o en la del corazón de A Coruña, pero en todo caso el Sergas insiste en que «non se vai facer nada contra natura, e se non hai un consenso total, si queremos que haxa o número máis alto de voluntariedade, para provocar tamén un efecto simpatía», admite.

 

¿Por qué son polémicas?

El propio decreto define estas áreas como un modelo organizativo para la prestación de servicios sanitarios, sin personalidad jurídica propia y con dependencia de las gerencias. Su adhesión es voluntaria y el personal mantendrá las mismas condiciones de estatutario. Esta garantía que recoge el decreto gallego no se ve respaldada por la normativa estatal, que en una modificación del Estatuto Marco realizada por el Gobierno recoge que puedan tener entidad jurídica propia, es decir, abre la puerta a que puedan privatizarse.

No es la única reticencia de los sindicatos. Otra se centra en el modelo de elección del director del área de gestión, de libre designación y que solo dependerá del gerente, e incluso, y al igual que el dictamen del Consello Consultivo, recelan de la posibilidad de que el presupuesto no gastado pueda repartirse entre el personal, lo que califican como un criterio puramente economicista.

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