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Más PIB, más política común y más equipo para un SNS menos eficiente

Publicada el: 29 de septiembre de 2014

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Los ajustes-recortes sanitarios en estos años de crisis han elevado a categoría de dogma una palabra: eficiencia. El discurso político lleva mucho tiempo girando alrededor de ESTE concepto, que para casi todos significa reducir el gasto rebajando prestaciones. Y si la eficiencia es la clave de la gestión sanitaria contemporánea, quizás haya que hacerse una pregunta consecuente: ¿es eficiente la gestión política de la sanidad española?

Para analizar esta cuestión con libertad y con afán de sumar en el debate sobre la sostenibilidad del sistema sanitario, DM ha querido examinar los últimos 35 años de política sanitaria de la mano de expolíticos que han tenido responsabilidades estatales y regionales en el ámbito sanitario: Enrique Sánchez de León, ministro de Sanidad y SEGURIDAD SOCIAL en el primer Gobierno de la democracia (1977-1979) y exmilitante de UCD; Fernando Lamata, consejero de Salud de Castilla-La Mancha ENTRE 2000 y 2004, y posteriormente de 2008 a 2011 (PSOE); Jaime del Barrio, consejero de Sanidad de Cantabria entre 1995 y 2003 (PP), y Eduard Rius, consejero de Salud de la Generalitat de Cataluña entre 1996 y 2002 (CiU).

  • La politización de la sanidad española ha hecho que en el SNS convivan problemas de concepto, de financiación, de gasto, de suficiencia y de estancamiento

En la misma mesa, la experiencia y la libertad de cargos para hablar con honestidad. Y de esta mezcla de impresiones y análisis salen críticas constructivas y propuestas realistas que a veces impide el juego político español para un sistema sanitario que ESTÁ en la encrucijada. La primera reflexión en voz alta es sobre el modelo de financiación de la sanidad española: ¿Urge un cambio de modelo? ¿Hay realmente un problema de sostenibilidad?

Problemas de concepto
Sánchez de León cree que lo que existe es un problema previo: "Más que un problema de financiación insuficiente, lo que tiene planteado el SNS es un problema de concepto. Estamos ante un modelo confuso y difuso. Faltan principios informadores, y los que hay son artificios políticos, como los conceptos de universalidad, gratuidad, equidad... Por falta de voluntad política, o por exceso de cobardía, hasta ahora no se han querido abordar las dificultades sustantivas. El problema financiero es uno más, quizás el más importante. Pero la cuestión es que el salto de un sistema nacional de Seguridad Social a un SNS ha sido confuso y aún no están delimitadas las competencias del Estado y las de las comunidades".

  • La crisis era el escenario ideal para potenciar la unidad del SNS, pero ha sido una OPORTUNIDADdesaprovechada que aleja la posibilidad de futuros pactos reales

Lamata considera que "siempre hay que mejorar la eficiencia, pero el problema de hoy es de suficiencia. En este momento, el SNS carece de financiación debido a un modelo fiscal que no recauda en la proporción en que se recauda en los países de nuestro entorno. En otros países de la Unión Europea la recaudación está en torno al 41 por ciento, y aquí estamos al 32 por ciento. Hay, pues, una clara ineficiencia fiscal. Si eso se corrige, tendremos recursos suficientes para afrontar el problema del déficit público y de la financiación sanitaria".

Rius cree que la realidad de la financiación sanitaria evidencia un conjunto de cuestiones conectadas: incremento del gasto, carencia de financiación e ineficiencia. Estas tres enfermedades económicas "no hemos sabido subsanarlas en estos años de crisis, y hemos perdido la oportunidad. Aunque se hayan hecho esfuerzos, seguimos siendo ineficientes. Está claro que hay un problema de sostenibilidad, pero no sólo en España".

  • Las transferencias sanitarias no fueron un error, pero sí su desarrollo DESIGUALen las regiones por culpa de un Interterritorial incapaz de apadrinar la verdadera equidad

Del Barrio comparte que hay dificultades financieras, pero a él le resulta más importante "la diferencia que se mantiene en España ENTRE financiación y el porcentaje dedicado a la sanidad, una tendencia negativa que se mantiene en los últimos años".
Él también considera que la crisis "debería haber servido PARAtomar medidas contra las bolsas de ineficiencia del sistema sanitario, pero tengo la sensación de que todos estamos esperando a que esto pase, para seguir haciendo más de lo mismo".

Un 10% de PIB
Las propuestas de futuro tienen cifras concretas. El propio Del Barrio recuerda que en España la inversión sanitaria se sitúa en el 9,3 por ciento del PIB: un 6,8 por ciento dedicado al sistema público, y un 2,5, al sector privado. En su opinión, la balanza del futuro de aquí a 2020 debería centrarse en torno al 10 por ciento del PIB, con un 8 por ciento a la sanidad pública, y un 2 por ciento a la privada. Estos porcentajes los asume también Fernando Lamata, que considera que "están en el entorno de nuestra cultura económica y parecen razonables".

  • Eduard Rius (CiU) echa en falta "no haber sabido acometer la cohesión y la coordinación del sistema sanitario" después de muchos años de democracia

Los cuatro ponentes coinciden en que hace falta algo de financiación finalista de la sanidad, que esté en manos del Ministerio de Sanidad, y que, COMO subraya Rius, "sirva para distribuir y para mejorar la equidad". Para Del Barrio, esa financiación finalista serviría también para "darle al Ministerio de Sanidad las armas para ejercer la cohesión y la coordinación del SNS", y Lamata cree que "lo más realista sería perfeccionar el acuerdo de financiación, y en ese contexto, pactar unos fondos finalistas en cuestiones de integración del Sistema Nacional deSalud que serían una clara manera de avanzar".

Transferencias y futuro
Los cuatro ponentes también coinciden, con matices, en que el problema de financiación no significa que la transferencia de la sanidad a las comunidades autónomas fuera un error. Otra cosa es, como señala Del Barrio, "qué se ha hecho después con el desarrollo de las mismas. En mi opinión, las transferencias han tenido un seguimiento dispar y el Consejo Interterritorial debía velar por que esto no ocurriese".

Aun así, el exconsejero de Sanidad de Cantabria durante dos legislaturas cree que existen las herramientas suficientes "para que volvamos a hablar de cohesión, pero para eso hace falta que en el Interterritorial haya más transparencia, más generosidad y más información".

Lamata está convencido de que, "aunque el modelo autonómico sea posible mejorarlo, hay DATOS que avalan que hemos mejorado nuestra salud a un coste por debajo de la media de los países de nuestro entorno. Soy partidario de perfeccionar el modelo. Quizás sea conveniente dotar de más poder ejecutivo al Interterritorial en las funciones que decidieran las comunidades: en temas de salud pública, de retribuciones básicas... Pienso que eso ayudaría a vertebrar mejor nuestro sistema sanitario federal".

La experiencia de estos años del exministro Sánchez de León le llevan a destacar que "las transferencias eran necesarias, pero en el ámbito de la sanidad se hicieron sin planificación, sin previsión, y sobre unas CUENTAS irreales. Personalmente, me extrañó que las primeras que se hicieran fueran relativas a temas de salud pública, cuando considero que deberían haber sido las últimas, si es que eran necesarias". Su posición es clara: "Hace falta un poder central decisorio, que se ha diluido, y eso está absolutamente reconocido. Hay que recuperar competencias para el poder central en cuestiones como la capacidad de ordenación, de inspección, de distribución... Y urge delimitar los poderes de gestión de las autonomías. Todo esto no significa volver a atrás".

Nacionalismo "central"
La realidad es tal que HASTA Rius, expolítico de CiU, echa en falta "no haber sabido acometer la cohesión y la coordinación del sistema sanitario.

Ha faltado liderazgo. Creo que es necesario un Ministerio que ejerza sus funciones, las que están, y que haya voluntad en las comunidades de acatar. Se trata de coordinar y cooperar entre todos para corregir de una vez lo que no funciona".

Conclusiones

 

Gasto, déficit e ineficiencia
El problema de financiación responde a las dificultades de recaudación del modelo fiscal. El SNS, además, convive con más gasto y más ineficiencias.

Responsabilidades políticas
Los responsables de esta quiebra económica que afecta a la sostenibilidad del SNS son los que han gestionado la sanidad desde los diferentes ministerios y regiones. Los partidos políticos han lastrado un SNS más fuerte.

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