La fetoscopia mejora la cirugía de espina bífida
Publicada el: 9 de octubre de 2014
Volver al inicioEl abordaje endoscópico en la cirugía fetal para tratar el mielomeningocele de forma prenatal reduce las secuelas y el riesgo de parto prematuro respecto a la técnica convencional, que es la cirugía abierta, según la experiencia del Programa de Cirugía Fetal (PMF)del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona, que ha intervenido a nueve pacientes en el último año con esta novedosa técnica experimental mínimamente invasiva.
El procedimiento, denominado parche y sellante (Patch and Glue) consiste en colocar una membrana biocompatible sobre la médula espinal liberada del feto, por medio de una pequeña cánula, y sellar la lesión de la espalda con un bioadhesivo sin necesidad de suturar, ha explicado en rueda de prensa Elena Carreras, coordinadora del Servicio de Obstetricia y directora del PMF de este hospital, referente para esta enfermedad en España.
- De momento, en 6 de las 9 pacientes que se han operado con la técnica endoscópica para tratar la espina bífida del feto se ha conseguido reducir la prematuridad del parto
Se trata de una cirugía más simple que la convencional en la que se emplean dos trócares de entre 2 y 3 milímetros, que se realiza de forma más rápida y que se puede llevar a cabo de manera más precoz, respecto a las técnicas predecesoras.
La intervención se realiza alrededor de la semana 20 de gestación y, a medida que el feto va creciendo, su piel va sustituyendo e integrando tanto la membrana como el sellador, y la lesión queda prácticamente cerrada. No se trata de un tratamiento curativo -que hasta el momento no existe- pero reduce en gran medida las secuelas y mejora la función motora de los niños entre 1 y 4 grados, lo cual "ya es mucho", a juicio de la especialista.
Menos prematuridad
La cirugía abierta para tratar la espina bífida durante la gestación requiere la realización de una incisión similar a la que se hace en una cesárea para poder exponer el útero y abordar la espalda del feto, lo que, además de los riesgos y complicaciones propias de la herida, se asocia también con un riesgo elevado de parto prematuro, con todo lo que ello implica.
Mientras que los bebés operados mediante la técnica abierta suelen nacer entre las semanas 32 y 34, la media entre los intervenidos con la técnica fetoscópica es de 36 semanas. De hecho, en seis de los nueve casos los bebés nacieron después de la semana 37 de embarazo, lo cual representa una mejora considerable.
Una de las condiciones para poder optar a esta intervención es que el mielomeningocele sea un defecto único y aislado en el feto, es decir, que no se asocie a ninguna otra patología o defecto cromosómico.
La posición de la placenta puede representar una dificultad, especialmente en los casos de placenta previa, pero no representa una complicación para realizar la fetoscopia, ha explicado a Diario Médico José Luis Peiró, director de cirugía fetal endoscópica del Centro Fetal de Cincinnati, en Ohio (Estados Unidos).
El próximo paso será validar estos resultados con un estudio que se llevará a cabo en colaboración con el hospital estadounidense para comparar la técnica abierta y la fetoscopia.
El diagnóstico prenatal es fundamental
El diagnóstico de esta patología se realiza mediante ecografía y se suele hacer en la morfológica, que se efectúa en la semana 20 de gestación. Ante una alteración tan severa como ésta, hasta ahora sólo se podía ofrecer la reparación posnatal o la interrupción de la gestación. Desde el año 2001 se ofrece el tratamiento prenatal que, aunque no cura la patología, reduce de manera importante las secuelas en estos pacientes, que son principalmente una afectación de la marcha y un problema de control de esfínteres. La unidad del Valle de Hebrón funciona desde hace treinta años y es referente en España.