Hacienda embarga la indemnización a un padre que perdió a su hijo en Angrois
Publicada el: 10 de octubre de 2014
Volver al inicioLa inmensa tristeza que supone perder a un hijo de solo veinte años en la curva de Angrois siempre está ahí. Sin embargo, el coruñés Tomás López Lamas parece una persona fuerte. No aparenta sus 57 años, es arquitecto, culto, le gusta la música y a veces incluso se permite alguna ironía. Viéndolo por primera vez en la barra de un bar nadie diría que no trabaja de forma continua desde hace ocho años, que llora «todas las noches» por su hijo Tomás, y que en el accidente del Alvia también murió su ex mujer. La suerte es caprichosa, impredecible, extraña. Su hija pequeña iba al lado de Tomás júnior el día del descarrilamiento. Su hermano salió despedido y murió en el acto. Ella fue de las pocas personas que lograron salir de la curva por su propio pie, con apenas unos rasguños. Por eso comenta a menudo que su hijo hizo algo por salvarla en el último momento.
Este es a grandes rasgos el drama que vive cada día Tomás, agravado ahora porque el adelanto de la indemnización por el fallecimiento de su hijo ha sido embargado por Hacienda. La aseguradora de Renfe, QBE, le comunicó que la Agencia Tributaria les obliga a retener un primer pago de algo más de 39.000 euros «para el cobro de las deudas pendientes de pago». En la diligencia de Hacienda se anuncia que también quedarán embargados eventuales pagos posteriores. La deuda que Hacienda le imputa, con intereses y recargos, asciende a más de 242.000 euros.
«No reconozco esta deuda», explica. Acumula ya varios contenciosos en los juzgados y recrimina a Hacienda que solo tenga en cuenta los supuestos beneficios de su empresa inmobiliaria y no las pérdidas de otro negocio ruinoso del que era socio capitalista. «Me dediqué a pagar las deudas, a los proveedores, pero todo ese gasto no existe para la Agencia Tributaria», lamenta. Ese negocio también fue una mala aventura, pero cree que Hacienda debería compensar las ganancias de una empresa con las pérdidas de la otra. «El dinero que gané lo destiné a pagar esas deudas y ellos deben pensar que soy millonario».
Más allá del contencioso que tiene con el fisco, a Tomás López Lamas le sorprende la «inhumanidad» de Hacienda. «Estaban ahí con sus tentáculos esperando a que cobrara la indemnización por el fallecimiento de mi hijo para sacar tajada. Ese dinero son los únicos ingresos que tengo, porque tampoco me concedieron la pensión de viudedad. Y tengo que sacar adelante a mi hija», dice.
«Un poco de paz»
Tomás está enfadado con el sistema. El pasado miércoles se pasó por la sede coruñesa del PP para darse de baja como militante. Pero a pesar de la ira que le producen asuntos como el embargo, dice que lo único que busca ahora es tranquilidad. «Un poco de paz, pero no lo logro». Espera también algún movimiento en el juzgado que instruye el caso Alvia. Que intente parar el embargo. Pero admite que no las tiene todas consigo.
Afrontar el embargo seguro que será más fácil que superar la pena por la pérdida de su hijo. Recuerda perfectamente la llamada de su hija aquel día 24 de julio, «el dolor tan grande», los paseos por los hospitales cuando aún albergaba alguna mínima esperanza de que su hijo estuviera vivo. Incluso fue a reconocer a un chaval herido muy grave, que no era el suyo. Pero efectivamente Tomás López Lamas parece fuerte. Está saliendo sin ayuda de la pesadilla. Y eso sin duda alguna le fortalece para cualquier batalla.