El blindaje del gasto social limita otro año la capacidad inversora de la Xunta
Publicada el: 21 de octubre de 2014
Volver al inicioEn línea con el diseño presupuestario de anteriores ejercicios, con el equilibrio de las cuentas como una seña irrenunciable de identidad, el presupuesto de Galicia para el 2015 vuelve a evidenciar una voluntad expresa de la Xunta por preservar los servicios esenciales del modelo de bienestar, fundamentalmente el gasto corriente en sanidad y en educación. Pero en un contexto de escasas alegrías en los ingresos, como consecuencia de la crisis, apenas hay margen para poco más. Las cuentas del 2015 crecen un exiguo 0,5 % -primer incremento desde el 2009 -, lo que suponen 45 millones de euros más, y dejan la cifra absoluta en 8.436 millones, en el techo de gasto aprobado por la Cámara gallega.
Esto significa que, al igual que en las cuentas del 2014, el 78 % del gasto presupuestario lo absorbe la sanidad, la educación y la dependencia, cifra que representa un peso sobre el conjunto de las cuentas diez puntos superior al de hace ahora seis años. Con todo, la conselleira de Facenda, Elena Muñoz, aseguró ayer en el Parlamento gallego que la Administración autonómica dispondrá este año de 60,6 millones de euros más para gasto: casi 45 derivados de operaciones no financieras y 15,7 con lo que la Xunta prevé ahorrarse en el pago de los intereses de la deuda. Unos recursos que permiten afrontar nuevas inversiones, pero sobre los que hay fundadas dudas del papel que puedan desempeñar como reactivadores reales de la demanda interna. Mientras en el presupuesto gallego el gasto social se come casi ocho de cada diez euros, las inversiones, es decir, los gastos de capital -que salen de sumar los capítulos seis y siete- descienden. Aquí se computan las inversiones reales previstas, pero también todas las transferencias de la Xunta al conjunto de organismos del entramado de la Administración autonómica que ejecutan obras e iniciativas.
Menor gasto de capital
El proyecto remitido ayer al Parlamento gallego muestra cómo el capítulo sexto, de inversiones reales, suma 698,1 millones de euros, 32 más que el año anterior, lo que representa un incremento relativo del 4,8 %. Sin embargo, las transferencias de capital bajan casi en 50 millones, hasta los 546, lo que representa un descenso del 8,3%. Es decir, que incluidos ambos capítulos, en el 2015 habrá disponibles 17,4 millones de euros menos.
Facenda situó ayer como prioridades de gasto para el año que viene el impulso a las infraestructuras sanitarias -124 millones-, la inversión hidráulica -142 millones- y el sector primario -116-, entre otros.
Con unas cuentas que abanderan la continuidad y el equilibrio, toda vez que el déficit se situará en el 0,7 % en el 2015, y sin apenas margen inversor, cobra especial trascendencia el debate sobre qué papel puede jugar el presupuesto autonómico en la dinamización. El cuadro macroeconómico prevé que Galicia crezca un 2 % el próximo 2015. Una previsión que coincide en el tiempo con la rebaja del crecimiento en tres décimas para este año (hasta el 0,9 %) por las sombras que se ciernen sobre la eurozona. La conselleira fía al comportamiento de la industria y a la reactivación del consumo interno -por la rebaja fiscal de Montoro en el IRPF- una estimación de avance del PIB para un año electoral y que es idéntica a la prevista por el Gobierno central para el conjunto de España en las cuentas del Estado.