Logo

Paciencia Melgar: «Donando nuestro plasma, podemos hacer mucho bien»

Publicada el: 22 de octubre de 2014

Volver al inicio

La religiosa guineana Paciencia Melgar, de 47 años, fue compañera del misionero Miguel Pajares en el hospital de Monrovia, en Liberia. Allí contrajo el ébola, fue tratada y se curó. No llegó a tiempo para donar su plasma al otro misionero repatriado, Manuel Garcia Viejo, que murió. Su sangre ha sido utilizada para tratar a Teresa Romero.

 

-¿Qué siente al saber que Teresa Romero ha vencido al ébola con la ayuda de su plasma?

-Me he sentido muy contenta al recibir la noticia, después de pasar por una situación tan difícil, que es como si estuvieras en un túnel sin salida. No sé si se ha curado por mi plasma, pero siento alegría de haber podido ayudarla a ver la luz. Es una gran mujer, generosa, entregada y una buena profesional, una persona que, siendo consciente de lo que es esta enfermedad, se ofreció voluntariamente a cuidar a nuestros hermanos misioneros.

 

-Pero aquí el consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, la culpabilizó de su propio contagio.

-Yo no creo que fuese el momento de culpar a nadie, eso le puede pasar a todo el mundo, a mí me paso lo mismo. Lo más importante es que gracias a Dios se ha recuperado.

 

-¿Sabe cómo se contagió?

-Tuve contactos con el paciente. Me pudo pasar algo parecido a Teresa. Un día, mientras atendía a un paciente, se me caían las gafas, no veía y tenía que hacer algo para colocármelas. Pienso que tal vez pude infectarme así.

 

-El Gobierno español repatrió al padre Miguel Pajares y a la hermana Juliana Bonoha, de nacionalidad española, pero usted se quedó allí. ¿Se sintió ciudadana de segunda por ser africana?

-No creo que sea eso. Los que están allí hacen lo que pueden con los escasos recursos humanos y materiales que tienen. Hay gente que se ha ido recuperando de esa enfermedad, como yo. No guardo rencor por no haber podido venir a España, no soy española.

 

-¿Pero cree que Occidente está poniendo todos los medios para luchar contra el ébola en África?

-Occidente debería involucrarse más para combatir esta enfermedad tan peligrosa. Los americanos han ido allí a ayudar y creo que otros países de Occidente deberían colaborar más. Si luchan allí, ese virus no se extenderá por otros países y continentes. Hay que atacar al enemigo donde está el foco.

-¿Teme que tanto Teresa Romero como usted sean estigmatizadas por haber tenido el ébola?

-Eso existe, hay que respetar a los que tienen miedo. Pero yo les diría que estamos totalmente libres de esa enfermedad, podemos hacer vida normal, sin ningún problema. Al contrario, tienen que alegrarse de que estemos curadas y podamos hacer mucho bien donando nuestro plasma, que puede ayudar a los enfermos de ébola.

 

-¿Volverá a Liberia u otro país a cuidar a enfermos de ébola?

-Si tengo que ir estaría dispuesta, pero no depende todo de mí, pertenezco a una congregación y son mis superiores los que van determinar más adelante.

 

-¿Qué tratamiento le dieron?

-Pastillas, que no sé cuáles eran, multivitaminas, paracetamol, descansar, beber mucha agua, y comer bien, aunque no tengas apetito.

 

-Las condiciones que padeció fueron terribles.

-Todos los días veía cómo moría alguien, cómo sacaban cadáveres. Los gritos eran horrorosos. Era un consultorio que no estaba adaptado para recibir pacientes. Había un baño para más de 30 personas, al que no te podías ni acercar de lo que había allí, usábamos cubos. Dormía en una camilla sin colchón ni almohada.

 

-¿Le ha sorprendido la alarma que ha habido en España cuando en África has muerto ya miles de personas?

-Cada país tiene su cultura, su manera de pensar y ver las cosas, pero me extrañó mucho el escándalo que se ha armado aquí, sin tener comparación con lo que está pasando en Liberia, donde todos los días hay gente infectada que está muriendo y nadie se entera, pero así es la vida.

Cargando datos...