"No es falta de preparación; es que no había experiencia previa"
Publicada el: 27 de octubre de 2014
Volver al inicioHay dos puntos neurálgicos en la crisis del Ébola en España. Uno es el Hospital Carlos III y otro es el Centro Nacional de Microbiología, dependiente del Instituto de Salud Carlos III. En éste último se tratan todas las muestras: es el desencadenante del trabajo clínico.
DM ha hablado con Manuel Cuenca, su director; con Pedro Anda, director del Centro de Alertas Sanitarias del centro, y Anabel Negredo, investigadora del laboratorio de referencia. Los tres sacan conclusiones positivas tras la crisis, aunque citan posibles mejoras.
- "Cuando el Samur fue a casa de la auxiliar, quizá se podría haber detectado el virus, pero no podemos saberlo; luego pudo no estar claro cómo se hizo el seguimiento"
Cuenca admite que de una situación controlada se pasó a "cierto descontrol. Con el contagio de la auxiliar, el trabajo previo dejó de ser suficiente. Surge la alarma social, con mucho seguimiento político y mediático, y nos encontramos con un caso inesperado".
El sistema tuvo cintura, matiza: "Que hubiera un contagio era muy difícil, y lo sigue siendo. La posibilidad del accidente, descuido o fallo humano siempre está presente con las infecciones. El sistema ha sido capaz de detectar un caso y confirmarlo en unas horas, aislar a todos los contactos e incluirlos en un mismo hospital, sin que haya nuevas infecciones. Esto debe considerarse una actuación muy eficaz del SNS".
Aprender de la crisis
El Centro Nacional de Microbiología, el Centro de Alertas y el laboratorio de referencia estaba listos para actuar, señalan: "La metodología diagnóstica ha respondido perfectamente", señala Negredo. Dicho esto, queda la incógnita sobre posibles grietas en la gestión, acciones mejorables a lo largo del circuito que se inicia en este centro, que podrían explicarse por la inexperiencia.
Manuel Cuenca habla sobre formación más allá de sus dominios:"El Hospital Carlos III es el centro más preparado de España para el manejo de infecciones. Pero enfermos de Ébola no ha habido nunca. No es que los trabajadores no estuvieran preparados, es que no tenían experiencia: no podían tenerla".
Ahora se están dando cursos acelerados para los sanitarios, "y deben llegar a todo tipo de profesionales. Si hay otro caso debemos estar absolutamente preparados". Se puede discutir si en el caso de la auxiliar se ha actuado bien o de forma mejorable, "pero lo que no nos podemos permitir es otro caso problemático. Ahora todo el SNS está mucho mejor preparado".
Sobre el procedimiento seguido con los contactos de riesgo, como lo era la auxiliar antes de confirmarse la infección, "había que actuar como se actuó", dice Cuenca. Pero añade: "Podía no estar muy claro cómo se hacía el seguimiento: ahora se ha clarificado sobremanera, con una persona responsable del seguimiento de cada trabajador, que debe ponerse en contacto todos los días".
Todo el mundo se pregunta sobre los seis días que estuvo la auxiliar en vigilancia, con síntomas leves, hasta que ingresó y fue diagnosticada. Cuenca no es una excepción: "No conocemos qué paso durante esos días. No es nuestra competencia, y es posible que en breve esté en proceso judicial: mejor no comentar más". Pero deja caer: "Sólo puede haber cierta responsabilidad si a la auxiliar no se le hizo el seguimiento correcto: hay que discernir si pasó o no".
¿Labor correcta o no?
Asume que "hubo un accidente. Desconocemos posibles responsabilidades civiles y penales: no sabemos si el seguimiento fue correcto o no". Aporta lo que puede:"Si no tienes fiebre, no hay resultado positivo, y durante los tres primeros días de fiebre puede haber fácil un falso negativo. En estos tres primeros días hay que realizar un segundo estudio 48 horas después, es el protocolo internacional. No podemos saber si habría sido posible diagnosticar antes a la auxiliar. Ni siquiera sabemos qué fiebre tenía los últimos días".
Pedro Anda complementa esta información: "Cuando el médico del Samur fue a casa de la auxiliar el sábado por la noche [día y medio antes de su ingreso] quizá se podría haber detectado ya el virus, pero no podemos saberlo. Se le detectó el lunes. Cuando pasó por primaria [el jueves anterior] estaba bastante bien, por lo que es muy probable que la PCR hubiera sido negativa".
El objetivo es "discernir si se hizo bien el seguimiento, si fue la auxiliar quien no se puso en contacto, u otras explicaciones. De ahí podría salir un error; o no, es posible que todo se hiciera bien". Los especialistas se quedan en su negociado: "Tenemos unos circuitos muy bien establecidos y con una gran certeza de que van a funcionar".
Preparados "incluso para algo de más entidad"
Pedro Anda, del Centro de Alertas, se muestra claro en la primera pregunta de la entrevista: "Estábamos preparados hace meses. Habíamos lidiado con otras crisis y la del Ébola no nos pilló desprevenidos". Y va más allá: "Incluso pensábamos que iba a ser una situación más complicada, de mayor entidad. Se ha resuelto bien. Se ha resuelto el brote". Desde antes del inicio de la crisis, el centro dispone de una unidad de respuesta rápida "con 8 personas, que responde a las alertas en menos de 24 horas". De forma global, hay 25-30 personas dedicadas al manejo de esta crisis.