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Evaluación: escaso impacto real

Publicada el: 27 de octubre de 2014

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  • Las ETS aportan valor, pero "tienen que ser relevantes, reunir criterios y concitar la participación activa de sectores implicados", según Antonio Sarriá, director de la AETS

La evaluación de las tecnologías sanitarias (ETS) en Europa se sostiene en una diversidad de agencias, entidades y comités bajo el paraguas de la red europea EUnetHa, que reconoce la toma de decisiones de los Estados sin normas vinculantes. Esa pluralidad afecta a la gobernanza y organización, selección de temas, requisitos de evidencia y métodos de evaluación, así como al calado e implementación de los informes emitidos por estos organismos que actualmente componen un puzle de funciones y de siglas nacionales y regionales. España, con ocho entidades y varias en desarrollo es aún más compleja.

Las conclusiones de un estudio auspiciado por la Fundación Gaspar Casal, que compara las características de las agencias de evaluación en Alemania (IQWiG), Inglaterra y Gales (NICE), Francia (HAS) , Suecia (SBU), y España (AETS) muestran ese amplio abanico de competencias asesoras y/o reguladoras, búsqueda de efectividad y eficiencia, diseños analíticos, priorización y transparencia perseguidos en los diferentes estados. "Las ETS tienen una salud envidiable en estos países, pero nos queda por conocer el verdadero impacto sobre las decisiones administrativas y clínicas", afirmó Juan del Llano, director de la Fundación Gaspar Casal, coautor del estudio y presidente de la Asociación Española de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (Aeets). 

Transparencia
Durante la VI Jornada Regional de Economía de la Salud celebrada en Murcia la pasada semana, Del Llano destacó que sólo NICE y SBU priorizan explícitamente la relación coste-efectividad además de los beneficios clínicos. Y resaltó la transparencia de la agencia británica, que tiene sus informes y procedimientos abiertos al público. "El futuro en la rendición de cuentas es imparable y va unido a la exigencia de ser más eficientes con escasez de recursos", reclamó, recordando que el objetivo principal de estos entes es ayudar a mejorar la práctica clínica.

Antonio Sarriá, director de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto Carlos III, explicó que la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias apoyará principalmente el desarrollo de la cartera de servicios, recordando que en España no se evalúan medicamentos sino dispositivos y procedimientos. "Hay un acuerdo unánime sobre que las evaluaciones aportan valor, pero tienen que ser relevantes, reunir criterios y concitar la participación activa de sectores implicados". 

Insiste en que al estar a caballo entre decisiones políticas, prestatorias, tecnológicas y clínicas aumentan las dificultades. "Y si les sumamos la I+D+i, aún hay que ser más rigurosos para seleccionar técnicas aplicables y necesarias".

Pedro Parra, subdirector general de Planificación, Calidad e Investigación de Murcia, expuso la hoja de ruta del comité regional creado por la Consejería de Sanidad (CRTS), que incluye el nacimiento de la Unidad de Aprovisionamiento Integral para el Servicio Murciano de Salud y un grupo de trabajo que filtra la incorporación de nuevos productos al catálogo. El CRTS se creó para evaluar las tecnologías en la región, y aspira a cooperar con la Red de Agencias de Evaluación.

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