La ingesta de cerveza en atletas es autorregulada
Publicada el: 6 de noviembre de 2014
Volver al inicioLa ingesta moderada de bebidas con bajo contenido alcohólico podría ser compatible con la actividad deportiva sin afectar al rendimiento, según los resultados del estudioComparación de los hábitos de consumo de bebidas con contenido alcohólico de deportistas españoles frente a población control, coordinado por Juan Antonio Corbalán, del Instituto de Rehabilitación Funcional y Ciencias Aplicadas al Deporte de La Salle, de Madrid, junto a Javier Marco y Cristina Fernández.
El trabajo ha querido investigar el hábito de ingesta de líquidos de los deportistas españoles, tanto profesionales como aficionados, comparándolos con un grupo sedentario. "Queríamos estudiar la relación entre consumo de bebidas alcohólicas y rendimiento deportivo", ha dicho Corbalán a DM.
Ingesta de cerveza
La población elegida ha permitido analizar a una muestra amplia de población española con 336 participantes, de los que 88 pertenecían al grupo de atletas profesionales, 121 al de deportistas aficionados y 127 del grupo de no deportistas inicialmente planteado sedentario, aunque se observó que realizaban unas 3,2 horas semanales de actividad, lo que hace pensar que realizan ejercicio de fin de semana. Los aficionados realizaban 15 horas semanales y los profesionales 18 horas. El 75 por ciento de la muestra eran varones y el 25 mujeres, con una edad media de 26,6 años.
"El consumo de bebidas de bajo contenido alcohólico está en un 20 por ciento en los atletas profesionales y es un consumo muy autolimitado, que podríamos llamar inteligente. Lógicamente, los aficionados y los controles ingieren más de estas bebidas desde el punto de vista cualitativo". No obstante, cuantitativamente al estudiar las 24 horas en un día de competición "los profesionales toman algo más de 400 ml, 460 los aficionados y 430 los controles. De forma que los aficionados ingieren algo más de bebidas de bajo contenido alcohólico que los controles", fenómeno que podría achacarse a criterios de socialización del deporte, además de a la necesidad marcada por la deshidratación producida por el deporte realizado.
Así, en la hora siguiente a la competición, el 11 por ciento de los profesionales, el 38 por ciento de los aficionados y el 37 por ciento de los controles bebieron cerveza, mientras que en las 12 horas siguientes a la competición lo hicieron el 33, el 57 y el 54 por ciento, respectivamente.
Corbalán ha señalado que una caña de 200 ml contiene 90 calorías, el equivalente a un zumo de naranja. La cerveza sin alcohol, por su parte, "contiene unas 28 calorías en una caña de 200 ml, pero conserva las vitaminas y minerales de la cerveza con alcohol. De ahí que la cerveza pueda incluirse en la dieta habitual de los deportistas".
Consumo homogéneo
Según ha explicado Corbalán, del estudio se infiere que los atletas realizan una ingesta inteligente equiparable a la que hacen los controles. "Yo esperaba encontrar en este grupo consumos disparados y no es así. Esto podría explicarse porque la gente cada vez se preocupa más de su salud y de tener hábitos adecuados. En una población de entre 18 y 40 años, en la que todo el mundo tiene una ocupación -hemos excluido el criterio de aleatoriedad-, hemos comparado como casi iguales a los participantes, salvo por la actividad física, y con ese criterio no hay grandes diferencias".
Asimismo, según las conclusiones del trabajo, entre las bebidas de bajo contenido alcohólico, los deportistas identifican la cerveza como la más hidratante o que les induce más a consumir que otras bebidas alcohólicas. El vino muestra consumos más bajos, si bien son los deportistas profesionales los que más lo consumen.
Entre la conclusiones, los autores destacan que los deportistas aficionados son los que más opinan que el alcohol ha podido influir negativamente en sus resultados deportivos.
Preguntas que surgen de las conclusiones
A partir de los resultados del trabajo, Juan Antonio Corbalán, especialista en fisiología del ejercicio, se plantea varias preguntas a las que intentará dar respuesta en futuras investigaciones:"Si es verdad que el alcohol inhibe la función de la hormona antidiurética, ¿esa inhibición es dosis dependiente o no lo es?;y en el caso de que eso sea afirmativo, la actividad de inhibición de la hormona diurética ¿actúa igual en el organismo deshidratado? Ese es otro de los pasos que investigaremos en un futuro porque posiblemente la persona que ya está en déficit hídrico sabe jerarquizar y no inhibe la hormona antidiurética, que le va a proteger de una deshidratación mayor".