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El Ramón y Cajal hace de la certificación seña de identidad

Publicada el: 10 de noviembre de 2014

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El Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid, empezó su andadura en el mundo de la certificación de calidad por donde es habitual: obteniendo los reconocimientos vía norma ISO 9001 para los laboratorios, áreas hospitalarias cuyo funcionamiento es más protocolizable. Pero, una vez que empezó, no pudo parar: "Más tarde certificamos otros servicios más originales, como conserjería y celadores, el biobanco y el Hospital de Día Médico", explica a Diario Médico Victoria Ureña, adjunta a la Gerencia en Gestión del Conocimiento.

Ahora, el centro madrileño se ha convertido en uno de los primeros en certificar su Servicio de Atención al Paciente en sus cuatro ramas: Atención al Paciente, Información, Voluntariado y Trabajo Social. En este último caso, se trata del primer hospital de España en obtener la ISO.

En concreto, se han certificado dos procedimientos: atención al paciente al alta si no puede volver a su domicilio por la razón que sea y atención inicial a pacientes y familiares para buscar recursos sociales públicos y privados.

En total son 13 servicios certificados en todo el centro, y los que faltan: "Al principio era difícil entrar, convencer a los profesionales de la importancia de certificar la calidad, pero ahora tenemos lista de espera de unidades que quieren empezar el proceso".

Tal volumen de autoauditorías, auditorías externas, acciones de mejora, evaluaciones, asesorías... Normalmente cuesta una fortuna que un hospital público no debería permitirse en circunstancias como las actuales.

Pero no es el caso: "La Unidad de Calidad cuenta con una experta en normas ISO, Esperanza Martín, de modo que no necesitamos una consultora externa". Hacer todo el trabajo desde dentro es, evidentemente, una ventaja añadida, pero también supone más trabajo: "En todas las certificaciones hay letra pequeña donde se define el alcance de la protocolización, que normalmente no es completa. Aquí, en cambio, no dejamos que se dejen nada fuera".

Además, a juicio de Ureña, durante el proceso de certificación"generamos conocimiento que se queda dentro; pagar por conocimiento externo es un mal negocio".

Esta exhaustividad permite, además, "poner negro sobre blanco qué se hace en cada sitio y saber si se hace o no correctamente. Y resulta más útil y completo que si se encarga a una entidad externa; resulta más interesante y enriquecedor el viaje que la meta", afirma Luis Carlos Martínez Aguado, jefe del Servicio de Atención al Paciente.

Biobanco
También fue pionero el Ramón y Cajal en la certificación de su biobanco, primero y aún uno de los pocos con este sello que hay en España: "Para obtener la autorización del biobanco necesitábamos tener un plan de calidad, que aprovechamos para hacerlo bien desde el principio", describe Ana María Torres, coordinadora técnica del Biobanco, que nació hace cinco años -aunque empezó a gestarse en 2007- y está certificado desde hace cerca de cuatro.

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