La 'tecnolatría' entorpece la práctica clínica
Publicada el: 12 de noviembre de 2014
Volver al inicioLa fascinación por la tecnología atrapa a los médicos y hace que algunos pierdan habilidades clínicas muy necesarias en servicios como los de urgencias, donde una buena exploración física del enfermo podría evitar algunas pruebas radiológicas, según los expertos que participaron en la clausura del V Máster en Aplicaciones Tecnológicas Avanzadas en Oncología Radioterápica, que organiza la Fundación IMO con la Universidad de Murcia.
"En algunas especialidades se puede caer en la tecnolatría o el aventurismo técnico, llegando incluso a originar una nueva iatrogenia", aseveró José María Ruiz Ortega, presidente de la Asociación Española de Riesgos Sanitarios (Aegris), que apuntó a los desequilibrios donde puede fraguarse la inseguridad en el área oncológica, con especial atención a la evolución profesional de quienes pasan de médicos a tecnólogos.
- La seguridad debe ser objetivo prioritario: las pruebas multiplanares conllevan más radiación que las axiales, y el 30% de los estudios no impactan en el tratamiento
Alertando de que el desarrollo científico y tecnológico se va haciendo turbulento y cada vez menos eficiente, Ruiz Ortega criticó las prácticas clínicas "fragmentadas y atolondradas por tantas subespecialidades hiperespecializadas" y aseguró que incluso el paciente se pierde entre tanta tecnología. Entre las soluciones, "hacer compatibles la efectividad y la afectividad".
La seguridad radiológica es un objetivo prioritario en los tratamientos de Oncología, según Ginés Madrid, de la Comisión Nacional de Radiodiagnóstico e impulsor del plan integral de protección radiológica de la Región de Murcia, que permitirá que los médicos dispongan del historial dosimétrico de radiaciones de cada paciente. Madrid recalcó que las actuales pruebas multiplanares conllevan más radiación que las imágenes axiales, y que el 30 por ciento de los estudios radiológicos ni siquiera impactan en el manejo del enfermo.
- Los nuevos biofármacos son caros, pero sólo suponen una quinta parte del coste en infraestructuras, tecnología y personal para tratar el cáncer
Angel Esteban Gil, ingeniero informático de la Fundación para la Formación e Investigación Sanitarias (FFIS), subrayó el poder de las tecnologías de la información para transformar la práctica clínica del cáncer, logrando que los sistemas de información sean proactivos.
La introducción de la jefa de Epidemiología de la Consejería de Sanidad, Carmen Navarro, fue también una conclusión: la prioridad sigue siendo el control del tabaquismo. La sostenibilidad de la asistencia está ligada a la prevención y promoción de la salud, pero paradójicamente es una exigua partida en el conjunto del cáncer.
Biofármacos
El gasto en tratamientos oncológicos está con frecuencia en el punto de mira de los gestores sanitarios; sin embargo, no es el más elevado en el conjunto del gasto farmacéutico mundial -del 10 al 15 por ciento- a pesar de la constante innovación (23 medicamentos innovadores en cuatro años) y en España alcanza el 7 por ciento. Dichos fármacos supondrían una quinta parte del coste en infraestructuras, tecnología y personal para tratar a un enfermo de cáncer.
"Es cierto que los biofármacos son caros, pero el gasto es asumible e inferior al de las enfermedades neurológicas, mentales y cardiovasculares", explicó José Luis Alonso, jefe del Servicio de Oncología Clínica en el Hospital Virgen de la Arrixaca, apostando por una "farmacoeconomía sensata".