¿Vacunación obligatoria en sanitarios? Sí, pero no
Publicada el: 18 de noviembre de 2014
Volver al inicioEl porcentaje de médicos que se vacunan voluntariamente, incluso en casos de pandemia, es escaso a pesar del alto riesgo de contraer y transmitir patologías infecciosas. En países como Estados Unidos y Canadá hay experiencias de vacunación obligatoria en contadas instituciones que alcanzan casi al cien por cien del personal sanitario, si bien bajo amenazas de reducción salarial y hasta de despido. Una situación así es difícil que se dé en Europa, donde no hay directivas al respecto ni se han pronunciado las sociedades científicas, más allá de consejos generales, aunque el fracaso de la voluntariedad sea vox populi.
¿En profesionales sanitarios existe el deber de no transmitir patologías prevenibles por vacunas? La respuesta es sí, pero con numerosos argumentos a favor y en contra de la vacunación obligatoria que se han discutido en el VII Simposio Intercongresos de la Asociación Española de Vacunología, celebrado en Murcia. "La controversia lleva un par de siglos y seguirá porque intervienen dos conceptos: la protección pública y la objeción de conciencia, que requieren un compromiso", explica Emmanouil Galanakis, profesor del Departamento de Pediatría de la Universidad de Creta.
Según él, los deberes, derechos y principios de la profesión médica pueden esgrimirse en pro o en contra de la obligatoriedad: autonomía, beneficencia, no maleficencia, justicia y deontología. "La autonomía garantiza no exigir a nadie tomar un fármaco o vacunarse, pero habría restricciones si se puede dañar a otros. Y en cuanto a beneficencia, sería injusto que un sanitario no vacunado tratara a un paciente con deficiencias inmunológicas", señala Galanakis, advirtiendo de que en el campo de la ética profesional la batalla la ganaría la vacunación obligatoria, que debería ser impulsada por las asociaciones profesionales.
En cuanto a ética institucional o de salud pública, los hospitales tendrían el deber de proteger a sus pacientes, evitar los costes de los brotes infecciosos y no defraudar la confianza del público, mientras que las autoridades sanitarias tendrían que inclinarse más por la seguridad común que por la libertad individual. "Sin embargo, no creo que lo coercitivo funcione y los profesionales deben tomar sus decisiones. Además, no hay evidencias de que los vacunados sean mejores para sus pacientes, porque es un beneficio difícil de demostrar aunque lo haya".
Vacunación emigrante
Ángeles Pérez Cobaleda, médico de Sanidad Exterior en la Subdelegación del Gobierno de Galicia, expuso el nuevo perfil de emigrante español que se desplaza por motivos laborales a zonas de alto riesgo y con asistencia sanitaria precaria. Un problema migratorio muy distinto al de hace unos años, cuando había que intensificar la inmunización de quienes llegaban a España, mientras que ahora los centros de vacunación internacional (CVI) apenas reciben turistas. "Es importante que la vacunación se personalice en las coordenadas de cada país y según la duración de la estancia, la actividad, el tipo de alojamiento y la fecha de inicio", señala Cobaleda, recomendando la elaboración de una guía para los CVI que sirva para priorizar la atención además de extremar la vigilancia al regreso a España.
Victoria Nartallo, funcionaria del Servicio de Enfermedades Transmisibles de la Consejería de Sanidad de Galicia, dio a conocer la aplicación para programas de vacunación que en breve implantará la Dirección de Salud Pública. Además de su funcionalidad, se trata de mejorar la cobertura vacunal, consolidar la adherencia al programa y transmitir la información de relevancia para los usuarios.