El brote de Ébola que se declaró el pasado agosto en la provincia de Ecuador, en el norte de la República Democrática del Congo (RDC), está bajo control después de que el último caso confirmado se registrara el pasado 4 de octubre, en la localidad de Boende. Médicos Sin Fronteras (MSF), que desplegó a 70 personas en la zona, ha retirado sus equipos aunque mantiene la vigilancia y trabaja para mejorar la capacidad de las autoridades locales.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote ha contagiado a 66 personas y ha causado 49 muertos. Además, se ha registrado en la misma provincia donde en 1976 se identificó por primera vez el virus, en torno a un afluente del Congo: el río Ébola. MSF inició su intervención el pasado julio con el envío de un equipo de exploración para confirmar la existencia de Ébola en la zona y, posteriormente, estableció en colaboración con el Gobierno dos centros de tratamiento en las localidades de Lokolia y Boende. En total se atendió allí a 65 personas, de las cuales 25 estaban infectadas por el virus. De ellas, solo 13 lograron recuperarse.