Logo

El paciente anticoagulado desconoce las nuevas alternativas terapéuticas

Publicada el: 19 de noviembre de 2014

Volver al inicio

Una encuesta en 751 pacientes anticoagulados ha desvelado que el 73,7 por ciento de los que siguen un tratamiento clásico para su patología (nueve de cada diez) desconocen que hay alternativas. Sin embargo, el estudio también muestra que, si tuvieran la posibilidad de un tratamiento igualmente eficaz, y sin controles rutinarios, el 78 por ciento valoraría hacerlo. Los datos recogidos por el Consejo General de Enfermería, a iniciativa de Bayer, y a través de la red La salud del paciente, por delante, se han presentado con motivo del Día del Paciente Anticoagulado, que se celebra mañana, y que afecta a 800.000 personas.

Según José María Lobos, coordinador del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, y coordinador de la red, "en España más del 40 por ciento de los pacientes con fibrilación auricular no valvular tratados con anticoagulantes clásicos presentan un mal control de su coagulación, lo que les expone a un riesgo aumentado de ictus u otros embolismos y de hemorragias graves".

No obstante, esta situación mejoraría con los fármacos disponibles desde hace cinco años. Lobos destaca que el problema reside en que la innovación terapeútica no se traslada al paciente, a pesar de que el gasto por un ictus, solo en los 90 primeros días de hospitalización, supone unos 13.000 o 14.000 euros.

Pilar Fernández, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería, ha destacado que la mitad del personal de enfermería, responsable del seguimiento, desconoce los nuevos anticoagulantes orales. Por ello, señala que precisan más formación para informar a los pacientes.

Juan Manuel Ortiz, presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares, ha coincidido en la necesidad de formación en pacientes y sanitarios. A su juicio, en Madrid sólo se pautan nuevos anticoagulantes orales al 6 por ciento de los pacientes susceptibles de poderlos utilizar. "El objetivo es que todos los que deban utilizarlos (según las indicaciones del Ministerios de Sanidad) lo hagan sin restricción".

Lobos ha recordado que existen ocho comunidades en las que, para poder pautar un cambio en la medicación, el médico de AP tiene que derivar al paciente al cardiólogo, aunque se trata de un fármaco más sencillo de manejar que el Sintrom. A ello se une el impedimento de que, para realizar el cambio, en ciertas regiones es necesario un total de 6 a 12 meses de malos controles, lo que puede poner en riesgo al paciente.

Cargando datos...