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La alfabetización sanitaria reduce la frecuentación

Publicada el: 19 de noviembre de 2014

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La alfabetización sanitaria de los ciudadanos es una aliada para mejorar su salud porque permite que tengan una mayor comprensión de sus procesos patológicos así como de los mensajes y pautas de conducta de los programas preventivos. Pero también lo es para conseguir un uso racional y una mayor eficacia en la utilización de los recursos sanitarios. La subdirectora general de Atención a la Ciudadanía y Calidad del Servicio Gallego de Salud (Sergas), Mercedes Carreras, afirma que una buena alfabetización en salud tiene una correlación positiva en el uso de los recursos, produciéndose menos consultas y menos visitas a los dispositivos de urgencias.

Carreras ha dado a conocer algunos de los resultados de una encuesta realizada en Galicia a mil personas para evaluar la situación en esta comunidad autónoma, ya que las carencias en este ámbito son comunes a todos los países del mundo independientemente de su desarrollo económico. A tenor de los datos, los pacientes con una baja alfabetización hacen una media de 5,2 consultas con el médico de primaria al año y la media de veces que acuden a Urgencias es de 1,25, mientras que los guarismos son del 4,1 y del 0,8, respectivamente, cuando se analiza la frecuentación de las personas con una alta alfabetización.

El estudio refleja que para el 25,4 por ciento de los entrevistados es muy difícil o difícil averiguar qué hacer en caso de emergencia médica. Llama la atención que todavía para casi el 29 por ciento resulta muy difícil o difícil entender lo que dice el médico y para el 33,5 por ciento entender los prospectos que vienen con sus medicamentos.

El porcentaje de encuestados a los que resulta muy difícil o difícil valorar cuándo pueden necesitar una segunda opinión médica asciende al 45,2 por ciento y el de quienes tienen dificultades para juzgar si la información que aparece en los medios de comunicación sobre una enfermedad es fiable al 53,2 por ciento.

Para el 34,9 por ciento es muy difícil o difícil encontrar información sobre vacunas, pruebas de detección precoz de enfermedades y revisiones médicas que debería hacerse, y para el 32,4 por ciento localizar información sobre los tratamientos asociados a las enfermedades que son de su interés. Destaca, por último, que el 48,4 por ciento tenga problemas para juzgar las ventajas y desventajas de los distintos tratamientos posibles, que el 46,8 por ciento los tenga para hallar información sobre la manera de abordar problemas de salud mental como el estrés o la depresión, y que el 27,7 por ciento tenga dificultades para encontrar información sobre cómo prevenir y abordar el sobrepeso, la hipertensión arterial y el colesterol alto.

Más que información
El concepto de educación para la salud o alfabetización sanitaria tiene su origen en Estados Unidos en 1974. La Organización Mundial de la Salud la define como las habilidades cognitivas y sociales que determinan la motivación y la capacidad de las personas para acceder, comprender y utilizar la información de acuerdo a promover y mantener buen estado de salud.

La alfabetización no se ciñe a que una persona sea capaz de leer folletos y de utilizar los cauces necesarios para ser atendido por el médico, sino que se trata de mejorar su acceso a la información y su capacidad para utilizarla. Hace tres años, se hizo el primer estudio en Europa, a cargo de la Universidad de Maastrict. Participaron ocho países europeos y mil ciudadanos españoles. La conclusión fue que nuestro país estaba por debajo de la media europea.

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