La vitamina B3 previene el hepatocarcinoma en modelo experimental
Publicada el: 21 de noviembre de 2014
Volver al inicioUn equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha conseguido el primer modelo de ratón que reproduce fielmente las fases del hepatocarcinoma humano, desde que aparecen las primeras lesiones en el hígado hasta el desarrollo de la metástasis. Los resultados, publicados en el último número de Cancer Cell, indican que dietas ricas en nicotinamida ribósido (NR), un derivado de la vitamina B3, protegen a estos ratones del desarrollo de CHC ya en sus fases más iniciales, cuando el estrés genotóxico causa daños en el ADN celular. También demuestran un efecto curativo de la dieta en aquellos ratones que habían desarrollado previamente la enfermedad.
Puesto que el CHC humano está asociado a alteraciones en la supervivencia celular y el oncogén URI interviene en este proceso, los investigadores crearon mediante ingeniería genética ratones que contenían niveles elevados de URI solamente en hígado y de forma controlada en el tiempo. Después de 30 semanas con altos niveles de URI, los ratones generaron tumores esporádicos en el hígado, e incluso metástasis cuando la inducción del gen persistió en el tiempo. Según el trabajo, la molécula que orquesta estos cambios es la nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+). "El aumento de URI disminuye el NAD+ celular y como consecuencia produce estrés genotóxico y daño en el ADN", explica Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del Programa de la Fundación BBVA-CNIO. Sin embargo, "todavía no está claro por qué el déficit de NAD+ provoca estas lesiones".
Cuando los científicos suplementaron la dieta de los ratones con nicotinamida ribósido, derivado de la vitamina B3, no observaron desarrollo tumoral. Incluso, al administrar esta dieta a ratones que ya habían desarrollado la enfermedad, los tumores reducían su tamaño y desaparecían. Los resultados se han reproducido en tumores como el de páncreas, sostiene Krishna Tummala, primer firmante del trabajo.
¿Nuevo marcador hepático?
Además de trabajar con el modelo de ratón, los autores han cotejado los resultados sobre casi un centenar de muestras humanas. Las procedentes de pacientes con CHC contienen niveles de URI que duplican los de las muestras sanas. Los datos, que además asocian a URI con una peor prognosis o evolución de la enfermedad, sitúan al gen como un posible nuevo marcador en cáncer de hígado.