Cómics para aprender a aplicar la ética clínica
Publicada el: 24 de noviembre de 2014
Volver al inicioProponer rellenar los bocadillos de una historieta que habla de malas noticias, de enfermedad, de comunicación, mala o buena, y de la existencia o no de empatía por parte del médico, es el ejercicio que Blanca Mayor, autora del blog Comunicación y educación en salud, dentro de la plataforma Medicablogs de DM, propuso al centenar de estudiantes de Medicina de la Universidad de Zaragoza que asistieron a un seminario sobre el uso del cómic en el aprendizaje de la Ética clínica.
Les sugirió que aseguraran "la eficacia de la comunicación" sin emplear términos médicos incomprensibles pero que reflejaran "una actitud empática". Esto es lo que, según Mayor, aporta el cómic a los estudios de Medicina: "El reto de utilizar un lenguaje comprensible y una manera muy eficaz de ejercitar la empatía". Junto a ella participaron en el seminario Mónica Lalanda, médico de Urgencias, escritora e ilustradora de historietas; Ian Williams, físico, escritor y autor de innumerables cómics de temática médica, y Rogelio Altisent, organizador del seminario desde la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica. Todos, partiendo de la base de que la Ética es una materia de estudio ardua para los alumnos de Medicina, son pioneros en el uso del cómic para facilitar el aprendizaje, convencidos del poder comunicador de la imagen.
Entonces, ¿falta ética en la práctica clínica? "No lo estamos haciendo bien; desde tiempos inmemoriales hay un problema de comunicación, el médico está arriba y el paciente abajo. Con el tiempo, el médico joven se deshumaniza, despersonaliza los problemas y los pequeños detalles éticos se desatienden", explicó Lalanda. Por eso hay que poner énfasis en la asignatura.
¿Por qué con cómics?
"Son un estupendo elemento didáctico porque con ellos el lector no es pasivo y el cómic intensifica la experiencia, humaniza la enfermedad, facilita la reflexión", dijo Lalanda. Y Williams subrayó que "el cómic ayuda a pensar. El mero hecho de hacerlos ya es reflexivo; las imágenes ayudan a construir el mundo". Mayor lo resumió bien: "El cómic ejercita la empatía".
Este acto de innovación docente desveló que los cómics pueden reforzar el aprendizaje, y sirven igualmente para mantener alerta al médico veterano en el ejercicio de su profesión. Alicia en un mundo real, Un día como hoy, Yo tenía un perro negro, The Bad Doctor de Williams, son cómics dirigidos a médicos. Los detalles de las historietas son incontables. Algunas revistas médicas ya han publicado cómics, como Annals of Internal Medicine, The Lancet y BMJ. En www.graphicmedicine.org hay numerosos ejemplos del uso médico del cómic.
Sin duda, las imágenes tienen el poder de emocionar al receptor y las historias narradas no se olvidan nunca. "Un buen aprendizaje de la ética redunda en la calidad del trabajo", apuntó Lalanda. Williams va más allá del aprendizaje y el entrenamiento constante de los valores éticos: "El poder comunicador de la imagen es tal que puede incluso cambiar la percepción social de la Medicina". Por eso cada vez son más los profesionales de la salud escribiendo, leyendo y difundiendo cómics sobre patologías, pero también sobre la relación médico-paciente. Soplan vientos de divulgación y quieren aprobar ya esta asignatura pendiente.
La Ética médica se encuentra irremediablemente con las redes sociales. Por eso, profesionales de la Deontología han publicado un Manual de Buen Uso de RRSS para médicos y estudiantes, coordinado por Lalanda. Los organizadores conviven de tal modo con las redes sociales que el seminario de la Universidad de Zaragoza fue organizado a través de Twitter (#medcomic).