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Instrucciones para bloquear mejor los 'checkpoints'

Publicada el: 27 de noviembre de 2014

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Dentro de la inmunoterapia como estrategia contra el cáncer, se investiga en el denominado "bloqueo de puntos de control" (checkpoint blockade), entendido como la administración de anticuerpos para que desactiven la inhibición inmune que se produce en las células tumorales. Los cinco trabajos que se publican hoy en Natureprofundizan en esta estrategia.

Así, además de ampliar la lista de tipos tumorales que se pueden beneficiar de esta inmunoterapia, tres trabajos se centran en algunas características moleculares que se correlacionan con una mejor respuesta al tratamiento. En uno de los estudios,dirigido por Antoni Ribas, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se identifica una serie de biomarcadores de respuesta al bloqueo del receptor PD-L1. Como revela este estudio, no se trata sólo de la expresión de las células tumorales de PD-L1, sino también la del receptor y su ligando PD-L1 en las células inmunes que se infiltran en el tumor. De esta forma, la expresión de ambas moléculas en los linfocitos T CD8, entre otras células inmunológicas, indica una mayor sensibilidad al bloqueo que los anticuerpos ejercen en los puntos de control (checkpoint).

Péptidos mutantes
Los dos trabajos restantes, coordinados por Lélia Delamarre (de la compañía Genentech, en South San Francisco) y Robert Schreiber (de la Universidad Washington, en St. Louis), demuestran, en modelos murinos, que los linfocitos T que se encuentran en las células tumorales, aunque inactivados por la acción de los puntos de control, pueden dar pistas moleculares con las que desarrrollar vacunas oncológicas.

En concreto, estos linfocitos T reconocen proteínas en las células tumorales que se han alterado por mutaciones "pasajeras", las que no contribuyen directamente a iniciar el cáncer ni tampoco en su progresión. Al reconocerse estos antígenos de péptidos tumorales mutados, podrían identificarse a los sujetos más susceptibles de beneficiarse de las terapias de bloqueo de puntos de control. Ademas, los antígenos de esos péptidos mutados constituirían la base para generar eventuales vacunas personalizadas contra el cáncer.

De esta forma lo ve el autor principal de uno de estos estudios, Robert Schreiber, para quien su investigación es "la prueba de concepto de que las vacunas personalizadas contra el cáncer pueden ser muy poderosas y deberían ser aplicadas ya al cáncer humano". El trabajo de Schreiber demostró en ratones con cierto tumor muscular avanzado que este tipo de vacunas resultaba eficaz en el 90 por ciento de los casos.

La vacuna se fabricaría a partir del tejido tumoral de un enfermo, del que se secuenciaría el ADN para, cotejado también con ADN de tejido normal del paciente, identificar los genes mutados que expresan las proteínas reconocidas y atacadas por los linfocitos T. Fragmentos de esas proteínas funcionarían como antígenos para incorporarlos a una vacuna oncológica.

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