La polémica del indulto es cíclica: un gobierno concede un indulto polémico y la oposición se pone las manos a la cabeza. Al año siguiente el partido de la oposición está ahora en el gobierno, y pese a sus agrias críticas, continúa concediendo indultos mientras la nueva oposición pide cínicamente respeto a la labor de la justicia.
“Todos los partidos cuando han estado en la oposición han dicho que hay que reformar la ley de indulto, pero cuando llegan al gobierno nunca la reforman”, explica Eva Belmonte, una de las editoras de El indultómetro, una página que recoge todos los indultos concedidos desde 1996. Y es que a pesar de que la polémica se repite desde los inicios de la democracia, aún no se ha encontrado el momento de reformar una ley vigente desde 1870.“Todos los partidos cuando han estado en la oposición han dicho que hay que reformar el indulto, pero cuando están en el gobierno nunca lo hacen”
En su momento el indulto tenía todo el sentido del mundo. “Este ejercicio de gracia del ejecutivo proviene de cuando éste intervenia de manera habitual en la administración de justicia”, explica Carles Mir, magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona y Profesor de Derecho Penal en la Universidad Pompeu Fabra. Ahora, cuando el país quiere ser un Estado de derecho y se propugna la separación de poderes y el respeto a la justicia, cuesta más de entender: “es evidente que ahora choca contra la justicia, es una contradicción”, asegura.
Sus defensores consideran que aún tiene sentido, pues permite dar una respuesta más ajustada al caso particular de lo que es capaz una ley. Pablo Llanera, presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), explicó en unas Jornadas Jurídicas organizadas por APM que lo considera necesario, ya que permite “dar una salida en aquellos casos en las que la formulación corta y específica de la ley ha llegado a un resultado injusto”.“El indulto permite dar una salida en los caoso en que la ley ha llegado a un resultado injusto”
Desde Jueces para la Democracia (JpD) han criticado muchas veces la forma de usar el indulto de los diferentes gobiernos pero consideran que a veces tiene sentido. “En casos excepcionales, la estricta aplicación judicial de las leyes penales puede producir resultados injustos. El indulto es un mecanismo que permite dar solución a tales supuestos”, recoge un comunicado que la asociaciación publicó en noviembre de 2012 a raíz de un caso polémico.
La necesidad de un último cartucho para aquellos casos en qué la apliación de als leyes produce un resultado demasiado estricto es bastante compartida, ¿Por qué entonces trae siempre tanta polémica? Seguramente por tres motivos: la falta de motivación, el número de indultos y los indultos a culpables de delitos como corrupción o torturas.
Las cifras
Para empezar, en España se han concedido desde 1996 más de 10.000 indultos, lo que representa una media de más de uno al día. “Estas cifras demuestran que lo que debería ser una medida excepcional, no lo es”, concluye Belmonte.