España tiene más médicos por habitante que la UE pero muchos menos enfermeros
Publicada el: 9 de diciembre de 2014
Volver al inicioHace tan sólo unos días que la OCDE, el club de los países desarrollados, presentó su informe Health at a Glance 2014, su radiografía anual de los sistemas sanitarios europeos a partir de datos que, en el mejor de los casos se refieren a 2013 pero que en su práctica totalidad corresponden a 2012, por lo que en ellos todavía no se refleja por completo el efecto de los recortes acometidos.
Con todo, el informe evidencia ya que el recorte acometido por España en 2012, con una caída del gasto sanitario (público y privado) del 3,3 por ciento, muy superior a la de la media de la UE (0,3 por ciento) y uno de los mayores de toda Europa tan sólo superado por países como Grecia, Estonia o Chipre.
- El gasto sanitario público y privado cayó en 2012 un 3,3 por ciento en España mientras que sólo descendió un 0,3 por ciento en la Unión Europea
El estudio de la OCDE mostraba además que en contra de lo sucedido en el grueso de países de la UE, las listas de espera para cirugía programada se habían disparado en España y en determinados procedimientos hasta cuadruplicaban la demora europea (ver DM del 4-XII-2014).
El renovado Ministerio de Sanidad se afanó la semana pasada en combatir estas negativas cifras resaltando en el primer comunicado de prensa tras el cambio de ministro, que España se situaba como líder en esperanza de vida al nacer de toda la UE, según el informe de la OCDE.
- España casi duplica el porcentaje de jóvenes que toman cannabis, más de duplica el de consumidores de cocaína y supera la tasa de fumadores diarios europea
Lo cierto es que en la radiografía elaborada por la OCDE hay datos para todos los gustos. España efectivamente es líder en esperanza de vida... pero no tanto en esperanza de vida con buena salud, uno de los indicadores que empieza a cobrar más fuerza para valorar la salud de los sistemas sanitarios.
España puede presumir también de tener una ratio más alta de médicos por cada mil habitantes (3,8) que la UE (3,4), si bien este indicador, teniendo en cuenta la dispersión geográfica y las características de la población, cada vez se considera un indicador más tímido de buena salud del sistema, al menos en la comparativa entre países desarrollados. Resulta, sin embargo, cuando menos curioso que pese a esa ratio superior en el número de médicos, el de enfermeros es muy inferior en el caso español (5,2 enfermeros por cada mil habitantes) que en Europa (8 enfermeros por mil habitantes). Así, España se sitúa a la cola de toda Europa, sólo por delante de Bulgaria y Grecia, en ratio de enfermeros por cada médico (2,3 de media en Europa frente a 1,4 en España). Es cierto, en cualquier caso, que la ausencia de registros de profesionales y la diferente forma de contabilizar que tienen los países hace siempre complicada la comparación.
Drogas
Comoquiera que sea, en lo que no parece haber discusión es en los resultados que refleja el informe sobre factores de riesgo y hábitos saludables en los que España está lejos de poder presumir ante sus vecinos. Supera la tasa de fumadores europea (23,9 por ciento en España frente a 22,8 en Europa), casi duplica la de jóvenes consumidores de cannabis (17 por ciento en España frente a 9,5 en Europa) y más que duplica la de consumidores de cocaína (3,6 por ciento de españoles frente a 1,2 de europeos). Tan sólo en consumo de alcohol se sitúa ligeramente por debajo de la UE.
Tampoco ayudan a sacar pecho prevalencias de diabetes muy superiores en España (8,2 frente a 6 de Europa) o incidencias del VIH mucho más elevadas (8,5 por 100.000 habitantes frente a 6,3 casos en Europa). Tan sólo en algunos datos puntuales como en la incidencia del cáncer de mama (67 casos por cada 100.000 mujeres frente a 74 en la UE) España puede presumir, teniendo en cuenta que, además, tiene un porcentaje de mamografías en mujeres de riesgo muy superior al de la UE (77,1 por ciento en España y 57,7 en la UE).
En lo que a actividad hospitalaria se refiere, España ha conseguido una estancia media ligeramente inferior a la UE (7,6 días frente a 7,8), si bien presenta indicadores significativamente peores en cuestiones como sepsis tras cirugía.
Los datos pueden leerse, como habitualmente, con todo el optimismo o pesimismo que se desee, pero al menos, la OCDE los ha puesto sobre la mesa permitiendo la comparación y por tanto la detección de los que precisan mejoras.