Barcelona incorporará drones para atender más rápidamente emergencias médicas
Publicada el: 9 de diciembre de 2014
Volver al inicioEl tráfico vehicular que hay en las grades ciudades complica mucho la posibilidad de reducir el tiempo de respuesta de los servicios de emergencias que actualmente, en una ciudad como Barcelona, puede rondar los 10 minutos. Esto, en algunos casos, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte y, en otros, un empeoramiento del pronóstico del paciente.
Actualmente, el Sistema de Emergencias Médicas de Cataluña (SEM) está trabajando en un proyecto, de la mano de la empresa DEA Drones, para incorporar en la ciudad de Barcelona el uso de estos artefactos voladores en la atención de las emergencias médicas. Está previsto que las pruebas de concepto se inicien a principios de 2015 y, tras los ajustes configurantes y operativos, se pueda iniciar la fase piloto sobre el campo en el año 2016.
Uno de los procesos más complejos y que pueden requerir más tiempo será incorporar este nuevo recurso asistencial dentro de los protocolos y los sistemas informáticos del SEM, así como integrar a los pilotos en el equipo de profesionales técnicos que atienden las emergencias.
Según ha explicado a Diario Médico Jordi Guasch, profesor asociado de la escuela de negocios Esade y socio fundador de la empresa DEA Drones, cuando sucede un accidente en la vía pública o una persona sufre un episodio patológico grave y los sistemas de emergencia reciben una llamada, pueden transcurrir algunos minutos mientras se describe la situación y se decide qué tipo de asistencia necesita la persona o personas afectadas y el tipo de recursos más adecuados en cada caso. En muchas ocasiones, la persona que llama está nerviosa y no dispone de toda la información pertinente que requiere el personal de la central del SEM para tomar decisiones sobre el tipo de ambulancia que se debe enviar.
Los drones, que son vehículos aéreos no tripulados, pueden ayudar a mejorar de forma importante esta situación, ya que podrían llegar hasta el lugar de los hechos en un máximo de tres minutos y enviar imágenes de gran calidad al personal de emergencias, que podría tener una idea más clara que lo que ha ocurrido. Por una parte, esto ayudaría a determinar las necesidades particulares para optimizar los recursos necesarios en cada caso.
Según datos del SEM, en Barcelona la mayor parte de las alertas médicas son por accidentes de tráfico. La mayoría ocurren en las inmediaciones del ensanche -en el centro de la ciudad-, especialmente en las horas punta y en gran parte de ellos está implicada al menos una motocicleta.
Este proyecto contempla, de inicio, un total de cuatro drones para cubrir toda el área metropolitana de Barcelona. Dos de ellos estarían en vuelo, ubicados en zonas céntricas de la ciudad -por ejemplo, a la altura del Paseo de Gracia- y los otros dos estarían en servicio, recargando la batería, ya que su autonomía actual es de alrededor de una hora.
Estos artefactos son capaces de volar desde esa ubicación hasta la punta del ensanche en un minuto y veinte segundos; "de hecho, la mayoría de accidentes ocurren en lugares en los que el dron es capaz de llegar en menos de un minuto", ha indicado Guasch.
La idea inicial, que formó parte del proyecto de fin de la carrera de Alfonso Zamarro, estudiante de Dirección de Empresas del Esade, consistía en utilizar drones para transportar desfibriladores para atender a personas que sufrieran paradas cardiorrespiratorias en las grandes ciudades. El SEM se interesó en la propuesta, pero no para ese fin sino para usarlo como una forma de comenzar a atender de manera más rápida las emergencias.
Profesionales y altamente complejos
La primera generación de drones que se usarán en el proyecto del SEM son de tipo profesional (mucho más complejos que los que aparecen en la foto). Cuentan con dos motores y estarán equipados con dos cámaras de altísima definición, similares a las que usa la policía y que permiten al receptor leer un diario que esté leyendo una persona en un banco, desde una altura de 300 pies (casi 100 metros) de altura.
Pueden volar a unos 100 kilómetros por hora y son capaces de emitir sonidos. En la próxima generación de estos aparatos se pretende que también puedan emitir imágenes para poder interaccionar con los presentes en el lugar.