Cinfa entrará en Estados Unidos de la mano de su nueva filial Sloe
Publicada el: 9 de diciembre de 2014
Volver al inicioLa filosofía de la compañía española Cinfa se basa en una evolución continuada, constante y sin cambios disruptivos, de manera que ha ido introduciendo proyectos en función "de las necesidades de cada momento con prudencia, rigor y planes bien diseñados", buscando la diversificación en nuevas terapias y áreas geográficas. Así lo ha hecho en sus 45 años de historia -50 en el caso de su matriz, Infarco- y a ello responde el "salto natural" en el que está inmersa con la reciente entrada en el campo de la biotecnología y con su próxima llegada a Estados Unidos de la mano de su nueva filial Sloe Pharmaceuticals, que está en proceso de creación con sede en Nueva Jersey y que estará en marcha en 2015. "El objetivo es ir conociendo el mercado americano", explica a DM su presidente, Enrique Ordieres.
"Creemos que estamos preparados para afrontar ambos proyectos, gracias a nuestra evolución, desarrollo tecnológico, equipo humano y situación financiera tras años de reinversión del 90 por ciento de los resultados en la empresa". En concreto, como ya avanzó diariomedico.com, el grupo prevé invertir más de 200 millones de euros en los próximos cinco años en I+D+i y medios de producción para su entrada en biotecnología con una doble estrategia: la creación de su filial Cinfa Biotech y la compra de las acciones que no tenía aún para hacerse con la mayoría (51 por ciento) de la empresa especializada en procesos biológicos 3P Biopharmaceuticals.
Ambos proyectos son complementarios: Cinfa Biotech, con sede en Munich (Alemania), se dedicará al desarrollo y comercialización de medicamentos biosimilares y 3P Biopharmaceuticals -empresa navarra, como Cinfa- está especializada en procesos biotecnológicos para terceros -también empresas innovadoras- y seguirá haciéndolo, ya que se mantendrá como compañía independiente de Cinfa, que en este ámbito será un cliente más.
Nueva dimensión
Se trata de "una escala diferente al desarrollo del genérico convencional" -área fuerte de Cinfa- puesto que un biosimilar requiere unos ocho años, ensayos clínicos en las fases I, II y III y una inversión entre 50 y 120 millones de euros para llegar al mercado. En la actualidad, Cinfa Biotech tiene ya un primer desarrollo biosimilar avanzado en cáncer -que entrará en clínica en 2015-, y está diseñando la que será en este ámbito su cartera de futuro. "Bastantes productos biotecnológicos perderán la patente próximamente y se podrán hacer biosimilares a ellos, pero es muy importante seleccionar bien los compuestos a desarrollar".
"No todas las empresas pueden acceder a este tipo de productos, pero debemos ser prudentes". Cinfa Biotech comienza con un equipo formado por once personas "que están muy bien preparadas y proceden todas del mundo de la biotecnología", comenta.
Por último, la compañía también acaba de adquirir la empresa soriana Cyndea, especializada en la producción biotecnológica de productos hormonales y corticoesteroides para terceros que exporta el 95 por ciento de lo que fabrica tanto en el ámbito de los genéricos como de los compuestos innovadores. Para la planta de Cyndea y para las dos que tiene Cinfa en Navarra el objetivo es recibir en 2015 la autorización de la FDA que le permita fabricar medicamentos para Estados Unidos, "siempre manteniendo España como centro de las inversiones y la producción".
Datos de base
Cinfa cerrará 2014 con un crecimiento de 2,95 por ciento en la facturación, que alcanzará los 354 millones de euros, un 4,37 por ciento de incremento en el caso de Infarco. Está presente en 50 países, tiene una plantilla formada por 1.100 personas y es la empresa del sector más presente en los hogares españoles. Sus resultados proceden en un 75 por ciento del negocio de genéricos, el 18 por ciento de consumo -OTC, ortopedia y cosmética-, el 6 por ciento de la internacionalización y el 1 por ciento el resto de actividad. "El reto es que todas las partidas crezcan y no quitarle peso a ninguna, algo complejo, entre otras cosas, por la tendencia de bajada de precios: hay medicamentos que cuestan un euro para todo un mes de tratamiento; pero el medicamento no es un producto de consumo sino un bien social", afirma Ordieres.