Una muleta inteligente para reeducar la marcha
Publicada el: 10 de diciembre de 2014
Volver al inicioMuchas personas con lesiones musculoesqueléticas en algún miembro inferior o tras una intervención quirúrgica necesitan utilizar muletas para caminar, descargando parcialmente su peso corporal. Gema Chamorro, responsable del Grupo de Investigación Área de Fisioterapia CTS-305 de la Universidad de Sevilla, con la colaboración de la Cátedra Telefónica y de los departamentos de Tecnología Electrónica, Mecánica y Tecnología de Computadores, ha patentado un sistema de medición de cargas para bastones de antebrazo. Éste avisa sensorialmente al paciente si los utiliza de forma incorrecta, ya que "una mala utilización supone el retraso en la recuperación, el deterioro de los tejidos e incluso la necesidad de realizar nuevas cirugías", explica Chamorro.
El bastón inalámbrico tiene un sistema de batería que alimenta la tarjeta de adquisición de datos que recibe la señal a partir de un sensor de fuerza colocado en la base. Esa señal se emite por radiofrecuencia a un receptor conectado a un PC que, junto con el software GCH Control System, ofrece señales acústicas o visuales que alertan al fisioterapeuta o al paciente si éste abandona el rango de fuerzas predeterminado por el profesional sanitario acorde con su lesión, permitiéndole tomar conciencia de su error y autocorregirse. "Todo ello favorece un tratamiento fisioterapéutico más eficiente y eficaz".
El objetivo es que el sistema ayude a pacientes, médicos y fisioterapeutas a corregir desalineaciones corporales, apoyos plantares anormales, asimetría en los pasos y otras alteraciones de los patrones normales de marcha. Por otra parte, permite disponer de protocolos de actuación con la información necesaria para saber la carga exacta que el paciente necesita durante la marcha asistida, en función de su lesión, a lo largo de su proceso de recuperación funcional.
Estudio cinemático
El equipo de Chamorro quiere determinar qué desalineaciones corporales adquiere el paciente a medida que realiza más cargas con el bastón y cuantificar a partir de qué peso corporal se puede abandonar la marcha asistida bilateral, pasando a emplear un único bastón sin perjuicio de la salud del paciente.
Además, están desarrollando un reloj que reciba la señal del bastón y avise al paciente emitiendo un sonido. "La idea es que pueda emplearlo fuera de la sala de tratamiento, es decir, que realice la marcha en la calle con los obstáculos habituales, escalones o pendientes, y que cuando venga a su recuperación podamos extraer la tarjeta de memoria para conocer si ha utilizado bien el bastón", explica Chamorro.
El siguiente paso es determinar qué tipo de señal es más efectiva para que el paciente se autocorrija y, por tanto, optimizar el aprendizaje basado en el feedback.