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El turismo de salud frente a la medicina termal

Publicada el: 15 de diciembre de 2014

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Los balnearios españoles aspiran a desempeñar un papel terapéutico en el marco del SNS, algo difícil de lograr hoy por hoy, no sólo por la gran diversidad de establecimientos, propiedades de las aguas o técnicas termales que aplican, sino también por la falta de evidencia científica en cuanto a beneficios médicos, aunque se reconozca que constituyen parte del mosaico de hábitos saludables. La vieja aspiración de llegar a los prescriptores del sistema público sanitario parece algo utópica, aunque se practica en otros países europeos, porque la perspectiva turística engulle a la sanitaria.

En España una de las rémoras con que se topan estos establecimientos para adquirir valor sanitario es que principalmente se enfocan al turista más que al paciente, aunque exista la Sociedad Española de Hidrología Médica que se nutre precisamente de médicos que trabajan en balnearios (unas 10 plazas MIR cada año). Su presidente, Juan Carlos San José, reclama un mayor número de facultativos en cada estación termal -en algún caso han reducido de cuatro médicos a uno- y una revisión del rol que estos centros pueden desempeñar, por ejemplo para el tratamiento integral de supervivientes de cáncer y de las secuelas físicas, psíquicas y sociales que pueden padecer a largo plazo.

  • Los estudios clínicos sugieren que las terapias termales y la peloterapia actúan con efectos antiinflamatorio, inmunosupresor, antioxidante e inmunomodulador

La mayoría de los 110 balnearios españoles participan en el programa de "Termalismo Saludable" aprobado por el Gobierno la semana pasada con 159 millones de euros para el próximo trienio, pero es una partida de promoción turística ligada a mejorar el envejecimiento, nunca ligada a terapias complementarias. Algunas empresas balnearias confían en que la nueva legislación europea de sanidad transfronteriza atraiga clientes de países donde sí hay prescripción médica para tratamientos hidrológicos, pero la directiva no los menciona y se centra en enfermedades muy concretas, tal como se ha puesto de manifiesto durante la II Jornada Nacional de Turismo de Salud celebrada en el Balneario de Archena.

"Uno de nuestros principales retos es que el tratamiento termal se base en una valoración científica de los pacientes para incluirles en los cuidados termales idóneos para algunas enfermedades", señala Rosa Meijide, catedrática de Hidrología Médica en la Universidad de La Coruña, que admite una laguna importante en esta especialidad, en la que la dispersión metodológica hace que los estudios clínicos sobre el beneficio de ciertas terapias termales no constituyan suficiente evidencia.

Según Meijide son las patologías del sistema musculo esquelético que cursan con dolor las más proclives al tratamiento balneario: artrosis, osteoartritis, fibromialgia y síndrome miofascial, lumbalgia crónica, reumatismos inflamatorios y afecciones de tejidos blandos. Pero añade que la hidroterapia se aplica cada vez más a pacientes con enfermedades de ORL y respiratorio, cardiovasculares y metabólicas y dermatológicas, así como afecciones ligadas al estrés y al envejecimiento.

"Resultados de estos estudios clínicos y experimentales sugieren que las terapias termales y la peloterapia -aplicación de barros - actúan a nivel sistémico con efectos antiinflamatorio, inmunosupresor, inmunomodulador , antioxidante y condroprotector", agrega la profesora , remarcando que ya hay resultados de investigación básica sobre efectos terapéuticos en artrosis, psoriasis, alergia, estrés y enfermedades metabólicas.

En la mayor parte de los países europeos el Estado paga los tratamientos de hidroterapia, el que más Alemania con ayudas superiores a los 1.000 euros por tres semanas de balneario. Pero no se puede decir que Europa disponga de un modelo de medicina termal: difieren las aguas minerales, las regulaciones de protección de los acuíferos, la organización y duración de los tratamientos y el tipo de afecciones. "En Alemania hay balnearios especializados en algunos procesos tumorales, y desde luego para hablar de asistencia sanitaria en nuestros establecimientos tendríamos que potenciar mucho la parte médica, que no te manden de vacaciones", apunta Luis Ovejero, médico del Balneario de Archena.

Habría que ir hacia un "termalismo medicalizado", no de turismo ni de servicios sociales, en opinión de Francisco Maraver, responsable de la Escuela Profesional de Hidrología e Hidroterapia Médica y catedrático en la Universidad Complutense, que lamenta la reducción de facultativos en los balnearios cuando el llamado turismo de salud dicen las autoridades que se ha incrementado un 16 por ciento este año. "En España nuestros estándares de calidad son turísticos. Si nos vamos a estándares sanitarios tendremos que jugar en otra liga y tener claro lo que es salud y lo que no", asevera reclamando certificación de calidad y protocolización de curas termales, al estilo de Francia. "Nadie duda de que el balneario es un lugar de educación e higiene sanitaria y de que ofrece nuevas perspectivas para el control de factores de riesgo de diversas enfermedades, pero parece poco riguroso que funcionen como un spa", subraya Maraver.

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