Ángeles Castro: «El médico quiere tratar a todos sus pacientes con los nuevos fármacos»
Publicada el: 12 de enero de 2015
Volver al inicioÁngeles Castro es médica de la unidad de VIH/Hepatitis del Chuac y una experta en la enfermedad que daña el hígado y que ahora, por fin, tiene curación en casi todos los casos. No solo ha participado en el ensayo clínico de uno de los fármacos más solicitados, sino que colabora en la estrategia del Sergas para la enfermedad, y promueve un estudio de los enfermos gallegos para saber qué tratamiento se adapta mejor a cada uno.
-La hepatitis C es curable, pero los fármacos no son milagrosos.
-No todos los pacientes son iguales. Los nuevos tratamientos eliminan el virus, pero la enfermedad que provocó, no. Si está muy avanzada, la cirrosis no va a desaparecer. Es posible que si se coge a tiempo el hígado se regenere, ya que el proceso de deterioro no avanza. En cualquier caso, eliminar la hepatitis C es satisfactorio aunque sea un enfermo cirrótico. Disminuye sus posibilidades de complicaciones.
-¿Qué tipo de paciente es prioritario en la atención?
-Los médicos quisiéramos tratar a todos los pacientes, pero por ahora este sistema nos obliga a priorizar. Empezamos por los más avanzados, los que no pueden recibir interferón por sus efectos adversos. Los pacientes más jóvenes y con la enfermedad en estados iniciales sí pueden tomar interferón, que es más tóxico y el tratamiento más largo. En la subcomisión del Sergas para la hepatitis, que nos reunió justo antes de Navidad, debatimos largamente sobre la priorización. ¿A un paciente cirrótico descompensado, que tiene dos o tres ingresos hospitalarios al año, es rentable eliminarle el virus? Es una discusión importante. Como es un tratamiento nuevo no hay muchos datos fiables sobre si esta intervención es rentable, si le alarga la vida o siquiera si la mejora. Lo único que sabemos científicamente es que las personas que están en lista de espera para trasplantes sí mejoran a corto plazo, pero nada más. Los médicos decidimos finalmente que por qué no tratar a estos enfermos, hasta que no se demuestre que el tratamiento es ineficaz no se les puede negar [el grupo al que se refiere es el de los 6.000 pacientes en España que encabezan la lista de espera del ministerio]. Sin embargo, nos interesa tratar a las personas con cirrosis, es decir, en fase 4, pero que por el momento no han sufrido descompensaciones [esos serían los otros 25.000 pacientes a los que se refieren los hepatólogos como candidatos urgentes al tratamiento] porque en dos, tres o cuatro años muchos tendrán complicaciones. Una persona puede tener cirrosis y llevar una vida normal, pero en el momento en que empieza a tener complicaciones [hinchazón abdominal o hemorragia digestiva, por ejemplo] tiene que ingresar en el hospital y a partir de entonces los problemas serán algo continuo.
-Menudo dilema es para un médico elegir entre esos pacientes.
-Es muy difícil. Como médicos nosotros querríamos tratar a todos, absolutamente a todos nuestros pacientes con los nuevos fármacos. Porque no tienen los efectos secundarios de los anteriores, pero además son mucho más eficaces, la gente se cura. Hay muchas enfermedades que no se pueden curar, que son crónicas, pero esta no es así.
-¿Cree que será posible?
-Para conseguirlo es prioritario establecer un plan estratégico de la enfermedad, decidir qué grupos atender en los próximos años, que es lo que se hace con el VIH [Mañana se forma el comité que creará el plan]. Además, hay que tener en cuenta que la hepatitis C tenderá a controlarse y desaparecer cuando se vayan curando los enfermos.
-¿En qué punto está el estudio gallego sobre la enfermedad?
-En el área del Chuac está terminado y demuestra que el genotipo más común es el 1B, y que hay una mayor prevalencia en personas de entre 50 y 60 años, que se infectaron entre los años 1975-1985. En el resto de Galicia va poco a poco; es un trabajo que hay que hacer a mayores del diario, y con los recortes cada vez tenemos menos tiempo.