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Reducir la expresión del gen 'Myc', nueva fuente de longevidad

Publicada el: 27 de enero de 2015

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Reducir la expresión del gen Myc eleva de forma significativa la longevidad, al menos en ratones de laboratorio. En estos animales, un grupo de investigadores de la Universidad de Brown (Providence) ha revelado una vertiente desconocida de este gen.

Myc se encuentra en los genomas de todos los animales, probablemente como un resto evolutivo de nuestros ancestros unicelulares. Esta familia de genes es una vieja conocida de la investigación biomédica, pues se ha relacionado, entre otros fenómenos, con la aparición del cáncer. Más recientemente, uno de los miembros de la familia genética, c-Myc, se incluyó en el cóctel reprogramador ideado por el premio Nobel japonés Shinya Yamanaka (Universidad de Kioto) para obtener las células pluripotenciales inducidas o iPS.

Lo cierto es que la presencia de este gen es imprescindible para la vida, aunque su sobrexpresión pueda conducir en ratones y hombres a la proliferación tumoral.

Más sanos
En un nuevo estudio, que publica esta semana Cell, se ha observado que al criar ratones con una sola copia del gen y, por tanto, reducir su expresión, los animales vivieron un 15 por ciento más de media al compararse con los múridos que tenían las dos copias del gen; las hembras vivieron un 20 por ciento más, y los machos, un 10 por ciento.

Además, los científicos refieren que los animales manipulados exhibían mejor salud en la franja de mayor edad. Este hecho resultó especialmente sorprendente, pues en otros experimentos con múridos en los que la dieta hipocalórica o la rapamicina conseguían prolongar la longevidad, los animales tenían una salud similar a los ratones no tratados.

El único rasgo desventajoso que detectaron los científicos en estos animales heterocigotos fue que resultaron un 15 por ciento más pequeños de lo normal.

Por lo demás, todo fueron beneficios: "Los animales envejecían más lentamente. Mantenían la función de sus órganos y tejidos durante más tiempo", expone el autor principal de este estudio, John Sedivy, profesor en la Universidad de Brown.

Los ratones no desarrollaron osteoporosis, su sistema inmunológico mantuvo un adecuado equilibrio, apenas registraron fibrosis cardiaca, fueron más activos y mejor coordinados, y experimentaron menos alteraciones metabólicas, incluido el colesterol.

Los científicos no descartan que manipular la expresión del gen pueda beneficiar a la salud humana.

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