De la ciencia básica a la aplicación clínica: las aportaciones de tres investigadores en el campo oncológico han merecido el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina, cuya séptima edición se falló ayer en Madrid. Los galardonados son Tony Hunter (Instituto Salk), Joseph Schlessinger (Universidad de Yale) y Charles L. Sawyers (Memorial Sloan-Kettering). Han hecho posible el desarrollo de un nuevo tipo de fármacos para el cáncer: los inhibidores de la tirosina-cinasa.
Tanto la presidenta del jurado, Angelika Schnieke (Universidad Técnica de Múnich), como el secretario, Óscar Marín (King's College London), han reconocido el camino que partió del laboratorio hasta llegar a esos fármacos "diana". Tres décadas de trabajo que han aportado grandes beneficios a los enfermos y también a los centros académicos y a la industria, recuerda Marín.
Esta carrera de relevos comenzó en 1979 con el descubrimiento por Tony Hunter de las tirosina-cinasas, unas enzimas que activan la función de otras proteínas al añadirles grupos fosfato (fosforilación) en un tipo específico de aminoácido, las tirosinas. Ya hay más de 500 proteínas de este tipo identificadas. Más tarde, Joseph Schlessinger desveló cómo se activan y, en concreto, que para que los receptores de tirosina-cinasa transmitan señales en el interior celular deben asociarse en pares (dímeros).
El estudio de esta ruta de señalización llevó a vincular sus alteraciones con el cáncer y a indagar en la inhibición farmacológica de esas proteínas. A principios de este siglo, gracias a la contribución de Charles Sawyers -propuesto para el premio Fronteras por el oncólogo Josep Baselga-, surgió imatinib, un inhibidor que actúa sobre cierta tirosina-cinasa mutada en la leucemia mieloide crónica. Los ensayos con imatinib revelaron mutaciones adicionales en determinados enfermos resistentes, lo que a su vez derivó en otro fármaco, dasatinib, inhibidor de la misma proteína, pero de forma distinta.
Este dato ilustra lo complejo de la investigación en cáncer, dijeron ayer por teléfono Sawyers y Schlessinger. Ambos consideran que la investigación en biología tumoral es la clave para hallar nuevas terapias en una enfermedad, que no es tal, sino que son muchas. Son optimistas: una treintena de fármacos que actúan frente a esta diana se estudian en diferentes fases para cáncer de pulmón, mama, melanoma y tejidos blandos.
"El reto ahora son las combinaciones farmacológicas, entre estas moléculas, o con inmunoterapia, para atajar las resistencias terapéuticas", ha comentado Schlessinger. Sawyers concluye que las técnicas de secuenciación de ADN con las que se averiguan mutaciones que conducen al tumor en cada paciente nos acercan a una medicina personalizada que no sólo empieza a ser una realidad en el cáncer, sino que también se extenderá a enfermedades como diabetes, neurológicas, infecciosas y raras.
Premiados
Tony Hunter, el 'rey de las cinasas'
Tony Hunter (Kent, Reino Unido, 1943) se licenció en la Universidad de Cambridge. Este catedrático en el Laboratorio de Biología Molecuar y Celular del Instituto Salk (La Jolla) dirige desde 2008 el Centro del Cáncer del centro californiano. En 1979 descubrió un nuevo tipo de enzimas, las tirosina-cinasas, ineludibles en muchos procesos celulares, como la proliferación. Conocido como el "rey de las cinasas", reconoce que este hallazgo fue fruto del azar, en alusión a que la primera pista surgió cuando por error empleó una disolución tampón envejecida.
Los dímeros, según Joseph Schlessinger
Joseph Schlessinger (Topusko, Croacia, 1945) se formó en Física y Química en la Universidad Hebrea deJerusalén, ciudad a la que llegó siendo niño. Se doctoró en biofísica en el Instituto Weizman de Ciencias, en Israel. Desde 2001 es director del Departamento de Farmacología y catedrático William H. Prusoff de Medicina de la Universidad Yale, en New Haven, y desde 2010, también del Instituto de Biología del Cáncer en el campus Yale West. En la década de 1980 desveló el mecanismo de asociación en pares (dímeros) de los receptores
tirosina-cinasa.
Con Charles Sawyers llega el fármaco
Charles L. Sawyers (Nashville, Tennessee, 1956), licenciado en Medicina por la Universidad Johns Hopkins, completó sus estudios en la Universidad de California, en San Francisco, y en elInstituto Howard Hughes de la UCLA, donde fue catedrático. En 2006 se incorporó al Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering (Nueva York). Allí dirige el Programa de Oncología Humana y Patogénesis. Es artífice de imatinib y dasatinib, inhibidores de la tirosina-cinasa para la leucemia mieloide crónica que han transformado las terapias oncológicas.