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Una nueva generación de terapia celular y génica llega al hospital

Publicada el: 23 de febrero de 2015

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Han pasado más de quince años desde que el biólogo James Thomson aislara las células madre embrionarias, y casi diez cumple el hallazgo de las células de pluripotencialidad inducida o iPS por el Nobel Shinya Yamanaka. Ese tiempo de intensa investigación y grandes expectativas en torno a las terapias celulares innovadoras ha desembocado en apenas veinte ensayos clínicos en fase III, la mayoría poco exitosos. "Aún estamos en la etapa traslacional", reconoce Damián García Olmo, jefe del Departamento de Cirugía de los Hospitales IDCSalud Madrid, y artífice de uno esos estudios avanzados, con células madre mesenquimales derivadas del tejido adiposo.

Lagunas y limitaciones
Entre las causas por las que esta nueva terapia celular no despega en la clínica, García Olmo esgrime las lagunas en el conocimiento de la biología celular y las limitaciones de una regulación diseñada para productos farmacológicos, no para "medicamentos vivos".

No obstante, a un ritmo más lento que el demandado por la sociedad, ha habido avances significativos: "La seguridad está demostrada. En los nuevos ensayos ahora se busca modular las dosis, que de inicio aplicamos intuitivamente; parece que la mayor cantidad no asegura la eficacia, sino que es contraproducente".
También se indaga en la vía de administración, y hay consenso sobre que cada tipo de células madre (adulta, iPS, embrionaria) tiene su aplicación. "No hay uno que sirva para todo", matiza Agustín Zapata, catedrático de Biología Celular de la Universidad Complutense de Madrid.

Células 2.0
Pero el verdadero salto cualitativo vendrá de la ingeniería celular, con las células 2.0, dice García Olmo. "En los ensayos, los efectos han sido demasiado suaves. Hay que potenciar cualidades como la capacidad antinflamatoria y la adherencia". Y, muy importante, aprender a tratar estos delicados productos con el mismo cuidado dentro y fuera de las salas blancas.

Para ello, la integración de grupos básicos y clínicos es clave. Esa filosofía ha impulsado proyectos como la Red de Terapia Celular del Instituto de Salud Carlos III, dirigida por José María Moraleda, que aglutina 33 centros y desde 2011 generó más de 600 publicaciones y 60 ensayos clínicos.

La investigación traslacional también vertebra el área de terapias innovadoras del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), cuya directora científica, Carmen Ayuso, califica de estratégica. "Hemos incorporado investigadores que conjugan la vertiente básica y la clínica, como Damián García Olmo, y grupos de ciencia básica, como el de Marcela del Río y el de Juan Antonio Bueren (Ciemat), para que puedan implantar sus hallazgos en la práctica clínica, con grupos del instituto".

Terapia génica
Ayuso ha presidido la XReunión sobre Investigación Traslacional y Medicina Personalizada, organizada por el IIS-FJD, con el Instituto Roche, en la que también se abordaron novedades de la terapia génica.

Para Bueren, esta estrategia se ha perfeccionado con la seguridad aportada por los nuevos vectores gammarretrovirales y los lentivirales. Atrás queda el fantasma del cáncer por mutagénesis insercional en las primeras experiencias con terapia génica. Ahora, hay centros europeos donde en pacientes con inmunodeficiencias severas combinadas sin donante familiar compatible, se ofrece la terapia génica antes que el trasplante hematopoyético alogénico. Por su parte, el grupo de Bueren ya tiene luz verde para el ensayo con terapia génica en anemia de Fanconi.

También en un ensayo a nivel europeo participa el equipo de Marcela del Río para tratar la epidermólisis ampollosa distrófica con un sustituto cutáneo genéticamente corregido. La científica ha aludido a una curiosa línea de trabajo sobre pacientes que generan espontáneamente islotes de piel sana, lo que podría ser fuente de células para una "terapia génica natural".

Ensayos clínicos para arrinconar el cáncer infantil

 

La tasa de curación del cáncer infantil ronda el 80 por ciento, cifra que algunos especialistas ven como un acicate para investigar en el aumento de la supervivencia. Así, Luis Madero, jefe de Servicio de Oncohematología Pediátrica y Trasplante en el Hospital Universitario Infantil Niño Jesús (Madrid), se ha referido durante la reunión sobre investigación traslacional a las nuevas aproximaciones terapéuticas que llevan a cabo en la pionera Unidad de Investigación para Ensayos Clínicos Pediátricos del hospital infantil y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

"La secuenciación, aún incompleta, de los genomas del cáncer infantil arroja una tasa de mutaciones baja, lo que limita el uso de las dianas terapéuticas". De ahí que se recurra a las de los pacientes adultos.

En concreto, en esta unidad, coordinada por Lucas Moreno (CNIO) y cuyos resultados de dos años se presentan esta semana, estudian la inhibición de las vías ALK y Hedgehog en ciertos neuroblastomas y meduloblastomas, respectivamente. También, tratamientos dirigidos a determinadas mutaciones de BRAFen el glioma maligno.

Otra estrategia es la ideada por Manuel Ramírez Orellana (Hospital Niño Jesús) con células mesenquimales autólogas previamente infectadas con virus oncolíticos, que se ensaya tanto en niños con neuroblastoma como en adultos con la enfermedad, en colaboración con el Hospital 12 de Octubre (Madrid).

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