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Uso inadecuado de los recursos: los culpables somos todos

Publicada el: 13 de marzo de 2015

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La Medicina actual no se basa tanto en la evidencia como en pruebas, y esta confianza en los métodos diagnósticos no siempre lleva a hacer el mejor uso de ellos, según los expertos reunidos ayer en el 19 Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria, organizado por la Sociedad Española de Directivos de Salud (Sedisa) y su homóloga de Enfermería (ANDE) y que concluye mañana en Alicante y Elche.

Los pacientes se resisten a envejecer, los médicos tienen gran presión social y legal, los radiólogos no quieren discutir y la Administración no evalúa
Según Isabel González Álvarez, jefa del Servicio de Radiología del Hospital Universitario San Juan de Alicante, "con la tecnología actual detectamos muchas cosas, incluso enfermedades que no van a causar síntomas ni acortar la vida, y el problema estriba en que tendemos a tratarlo todo".

Entre los datos aportados por González Álvarez, un estudio, cuando menos, inquietante: el sobrediagnóstico incrementa hasta un 30 por ciento la posibilidad de que un paciente sea sometido a una intervención quirúrgica que no necesita.
No es un problema, por tanto, baladí, y hay que tomar medidas para atajarlo. Lo primero, señalar al culpable; según González Álvarez, todos los agentes del sistema: "Los pacientes se resisten a envejecer, tienen un exceso de confianza en las pruebas de imagen y no son partícipes de las decisiones; los médicos peticionarios se sienten incómodos con la incertidumbre, tienen gran accesibilidad a las pruebas, las piden a veces por rutina y sin consecuencias, y tienen una gran presión social y legal; los radiólogos no revisamos las solicitudes ni los estudios previos, nos gusta usar la tecnología y preferimos evitar discusiones con los compañeros; la Administración no controla el coste-beneficio, y la industria crea necesidades y pone en el mercado, a veces, tecnologías de dudosa eficacia".

Cada año se malgastan 700 millones de euros en fármacos contra la osteoporosis administrados a pacientes que no los necesitan
Por tanto, es preciso tomar medidas entre todos para adecuar la demanda de pruebas, como "usar guías y desarrollar sistemas de ayuda a la toma de decisiones, y, sobre todo, que los radiólogos dejemos de estar lejos de los clínicos y de los pacientes".

Evidencia
Además, según apuntó Salvador Peiró, director del Área de Investigación en Servicios de Salud del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de Valencia, "tanto la sub como la sobreutilización deben ser demostradas por la evidencia: la primera, observando técnicas que funcionan y no se dan a todos los pacientes que podrían requerirla, y, la segunda, administrando frecuentemente algo cuya utilidad es dudosa".

En este sentido, el propio Peiró mostró algunos de los estudios en los que ha participado y que dan una muestra de la inadecuación de algunas pruebas. Así, "una de cada 4 ó 5 colonoscopias que se realizan no está indicada; se malgastan unos 700 millones de euros en fármacos para prevenir las fracturas osteoporóticas ya que la mitad de las personas que los consumen no los necesitan, mientras que un 30 por ciento de los pacientes que los precisan no los reciben, lo que indica que el sobreuso y la subutilización son perfectamente compatibles".

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