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El Ramón y Cajal analiza la incidencia del ictus en jóvenes

Publicada el: 13 de marzo de 2015

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El Estudio Iberictus ya avanzaba en 2008 que casi el 10 por ciento de los ictus se producían en menores de 55 años. Hasta ahora, la sensación de los neurólogos es que ese porcentaje ha aumentado en jóvenes, sin asociarse a patologías congénitas o poco frecuentes, según ha explicado a DM Jaime Masjuan, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

Para conocer esta realidad, en 2014, desde el servicio se ha puesto en marcha el proyecto Incidencia del Ictus en personas jóvenes atendidas en una Unidad de Ictus, y que ha contado con la financiación de la Fundación Alberto Contador. En España se propducen cada año 120.000 ictus.

El trabajo ha querido determinar los factores de riesgo en esta población y ha añadido a los clásicos el estrés. "Las familias y los pacientes nos preguntan mucho si el estrés tiene que ver en este grupo. Alos pacientes les hemos pasado escalas de estrés para cuantificar el nivel que han sufrido antes del ictus. Muchas veces es un factor confuso".

Aunque los resultados del estudio de campo no estarán disponibles hasta dentro de un par de meses, Masjuan ha adelantado que es posible que el porcentaje en menores de 55 sea algo superior que el registrado en Iberictus, a partir del análisis de los más de 800 casos de ictus atendidos en Neurología en el Ramón y Cajal. "Indagando creo que habrá más de cien pacientes -entre 23 y 55 años-con ictus. Gracias al Registro Ictus de la Comunida de Madrid, que comenzó en 2014, hemos tenido una buena base de datos para analizar todos los parámetros".

El equipo de Masjuan ha querido analizar si este grupo de pacientes sufre los factores de riesgo asociados para reforzar la concienciación de ese perfil de población. "En el grupo de 55 a 75 años parece que se ha reducido la incidencia por el control de los factores de riesgo en atención primaria, mientras que en el de 75 a 95 años ha aumentado, ya que en ellos prevalece la fibrilación auricular".

El objetivo principal del trabajo es la divulgación a la población menor de 55 años de las medidas preventivas frente al ictus:hacer ejercicio, controlar la presión arterial y la dislipemia, no fumar y no abusar del alochol y controlar las patologías cardiacas. Masjuan ha recalcado la importancia de que la población comprenda que las patologías coronarias y las cerebrovasculares van de la mano, y sean conscientes del riesgo de discapacidad en edad laboral que conlleva, sumado a los costes sociales, económicos y familiares. 
Además, es esencial reconocer los síntomas del ictus, ya que la atención temprana reduce secuelas y mejora la supervivencia.

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