En España hay más de un millón de personas con alguna dificultad en su audición, de las que casi el 72 por ciento tienen más de 65 años; puesto que alrededor del 18 por ciento de la población supera esa edad, el porcentaje se aproximará al 40 por ciento en los próximos 50 años. Así lo ha dicho Alfonso Alonso, ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en la presentación ayer del estudio Hacia la autonomía y participación de las personas mayores sordas en España, publicado por la Confederación Estatal de Personas Sordas de España, y financiado por la Fundación Vodafone. El estudio pone en valor el papel de las asociaciones y de las TIC en el bienestar y la mejora de las relaciones sociales.
Alonso ha subrayado que las administraciones competentes en servicios sociales deben responder al reto social y sanitario que el envejecimiento representa, adaptando la atención que reciben las personas sordas a sus necesidades específicas.
El ministro adelantó que su departamento está ultimando un marco de actuación para mayores en el que el desarrollo de determinados servicios como la teleasistencia, la ayuda a domicilio, el uso de tecnologías adaptadas y la mejora de las condiciones de accesibilidad, así como la promoción y la difusión de la lengua de signos, serán instrumentos de gran valor para las personas sordas.