Un nuevo anticuerpo monoclonal rescata al linfoma no Hodgkin más difícil de tratar
Publicada el: 1 de junio de 2015
Volver al inicioEl linfoma no Hodgkin indolente es el subtipo de linfoma más frecuente en adultos. Los tratamientos controlan la enfermedad hasta cierto punto, pues con el tiempo las recaídas son cada vez más seguidas, y en un 30 por ciento de los casos, los pacientes no responden a las terapias.
El nuevo anticuerpo monoclonal obinutuzumab ha demostrado ser eficaz en pacientes refractarios a la terapia con rituximab, según datos de un estudio clínico en fase III presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO 2015), en Chicago.
El trabajo demostró que obinutuzumab dobló el tiempo de supervivencia libre de progresión (14,9 meses a 29,2) en estos enfermos comparados con los que no lo recibieron. De hecho, el impacto clínico en el brazo tratado con el nuevo anticuerpo obligó a interrumpir el estudio antes de lo previsto. Los datos de supervivencia global aún tendrán que esperar a que finalice el seguimiento, si bien la actividad demostrada del fármaco sugiere que podrían ser también superiores.
“Añadir obinutuzumab a la quimioterapia con bendamustina supone una mejora clara en estos pacientes, al reducir en un 45 por ciento el riesgo de progresión o muerte. Es la primera vez que demostramos en este tipo de linfoma que no responde a rituximab el beneficio de un nuevo fármaco añadido a la quimioterapia”, ha comentado a DM la autora principal del trabajo, Laurie Helen Sehn, de la Agencia del Cáncer de British Columbia, en Vancuver.
El estudio multicéntrico, donde han participado seis centros españoles, reclutó un total de 413 pacientes que fueron asignados de forma aleatoria al grupo de tratamiento con la quimioterapia sola o en combinación con el anticuerpo.
Bien tolerado
Xavier Bosch, jefe del Servicio de Hematología del Valle de Hebrón (Barcelona) y responsable del Grupo Español de Leucemia Linfática Crónico, ha celebrado la introducción de “una nueva molécula para pacientes que no tenían tratamiento, lo que supone un 30 por ciento de los linfomas. Además, se tolera muy bien”.
El anticuerpo obinutuzumab se dirige a la proteína CD20 de la membrana de los linfocitos, precisamente la misma vía de acción de rituximab, un fármaco de cabecera en diversos tipos de cánceres hematológicos. Así, obinutuzumab (Gazyvaro, de Roche) se diseñó de forma pionera por glicoingeniería, de tal forma que se une en el mismo punto de anclaje molecular, pero la acción sobre la célula es mucho más efectivo. “Vendría a ser un rituximab perfeccionado”, sintetiza Bosch para explicar el mecanismo de acción del fármaco. De hecho, ya obtuvo luz verde de la agencia reguladora europea para la primera línea de la leucemia linfática crónica, la misma que rituximab. “A medida que avancen los ensayos es de esperar que obinutuzumab lo acabe sustituyendo”.
Entre esos estudios, Bosch alude a uno en marcha sobre linfoma de bajo grado que compara la combinación de rituximab y quimioterapia frente a obinuzutumab y quimioterapia. Los resultados llegarán en los próximos meses.