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Cómo "engaña" la bacteria de la tuberculosis al sistema inmune

Publicada el: 3 de junio de 2015

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Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza, muestran cómo la bacteria de la tuberculosis redirige mecanismos del sistema inmune en su propio beneficio, tal y como se detalla en un artículo publicado en Cell Host & Microbe.

La tuberculosis, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, al infectar a una persona ataca a las células inmunes de primera respuesta de los pulmones, los macrófagos. La respuesta inmune de los macrófagos implica un complejo de cuatro proteínas diferentes llamado inflamasoma, cuyo papel principal es preparar a ciertas proteínas en los macrófagos, que se llaman "interleucinas".

Cuando M. tuberculosis infecta los pulmones, las interleucinas de los macrófagos están en la primera línea de defensa.

Si se deja sin control esta defensa también puede causar daños graves en el paciente, por lo que, para evitarlo, los macrófagos también liberan otro grupo de proteínas llamadas "interferones de tipo I". Pese a que los interferones son importantes para la defensa del organismo contra los virus, cuando se trata de la tuberculosis, en realidad ayudan a la bacteria, lo que agrava la enfermedad.

La clave es una molécula llamada cgas, que se encuentra en los macrófagos del pulmón, y es parte de un grupo de moléculas sensores de ADN. Cgas vigila el interior de los macrófagos y cuando detecta piezas no identificadas de ADN, como las liberadas por 'M. Tuberculosis', provoca una respuesta inmune de los macrófagos.

La bacteria de la tuberculosis utiliza un sistema de secreción especializado para lanzar su gama de proteínas tóxicas a los macrófagos. Pero, extrañamente, también libera pequeñas secciones de ADN, que son localizadas por los sistemas de detección en el interior de los macrófagos: inflamasoma y cgas. Esto hace que los macrófagos liberen dos tipos de proteínas: la interleucina-1, que combate la bacteria, e interferones tipo I, que terminan ayudando.

El equipo de investigadores también ha demostrado que es posible manipular la bacteria de tal manera que ya no puede activar la producción de interferones a través de cgas, mientras se mantiene la producción de interleucina-1 y, por lo tanto, la respuesta inmune del organismo, intacta.

"Nuestro trabajo demuestra que la tuberculosis es una enfermedad mucho más sofisticada de lo que se pensaba", afirma Andrea Ablasser, del laboratorio EPFL que ahora está trabajando en la identificación de piezas de ADN que 'M. tuberculosis' utiliza para "engañar" a los macrófagos.

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