La espera de la pública en pruebas diagnósticas quintuplica la de la privada
Publicada el: 10 de junio de 2015
Volver al inicioEl Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), que integra a los principales hospitales privados y aseguradoras sanitarias, ha presentado esta mañana en Madrid una nueva edición de su Barómetro de la Sanidad Privada, elaborado a partir de encuestas a 2.500 usuarios mixtos de la sanidad pública y privada. El barómetro revela que las demoras en el sistema privado son significativamente inferiores al público.
Así, mientras que, de media, los usuarios del sistema privado dijeron haber esperado 7,5 días para realizarse una prueba diagnóstica, esta cifra se quintuplica en el caso del sistema público, con 41,8 días de espera media. En el caso del tiempo transcurrido para la obtención de resultados de pruebas ya realizadas la disparidad entre la pública y la privada es también importante (5,3 días en la privada y el triple en la pública 17,9 días).
Igual de relevante resultan las diferencias en las demoras para intervenciones quirúrgicas, con sólo 18,2 días de media en la pública y el cuádruple, 77 días en la pública. Hay que tener en cuenta, con todo, que estos datos no están desglosados por tipo de intervenciones y pruebas diagnósticas y que el sistema público y el privado podrían tener diferencias significativas en el tipo de pruebas y cirugías que realizan con mayor frecuencia, con mayor o menor peso de intervenciones de baja complejidad, lo que podría, en parte desvirtuar la comparativa.
El informe aborda también el uso real que hacen los pacientes del sistema público y el privado cuando cuentan con doble aseguramiento. Así, entre un 22 y un 25 por ciento de los usuarios dicen utilizar tanto el sistema público como el privado para atención primaria, atención especializada, ingresos hospitalarios y urgencias. Entre los que tienen doble aseguramiento pero optan por usar sólo uno de los dos sistemas, claramente vence la privada para el uso de especialistas e ingresos hospitalarios y la pública para el uso de la atención primaria y las urgencias. Concretamente, el 46 por ciento de los encuestados dice acudir sólo a la pública cuando quiere ir a atención primaria (frente al 28 por ciento que acudiría a la privada y el 24 por ciento que usaría ambos sistemas).
En el caso de la asistencia de especialistas hospitalarios, las cifras se dan la vuelta: sólo el 19 por ciento opta por la pública para ser atendido por un especialista, frente al 55 por ciento que se decanta por la privada en exclusiva y el 23 por ciento que usa ambos sistemas.
Cifras semejantes se obtienen en el caso de los ingresos hospitalarios (28 por ciento sólo va a la pública, 44 pro ciento sólo va a la privada y 22 por ciento usa ambos sistemas). En urgencias la cuestión está algo más dividida: el 37 por ciento va a la pública, el 32 por ciento a la privada y el 25 por ciento acude a los dos sistemas (el resto no contesta).
Por otra parte, el Barómetro de la Sanidad Privada valora los motivos por los que un paciente dice preferir la pública o la privada. La rapidez en la atención y el confort de las instalaciones son el principal motivo para preferir la sanidad privada (elegido por el 77 y el 73 por ciento de usuarios, respectivamente), seguidos del trato personal (56 por ciento), y la información que recibe sobre su estado de salud (44 por ciento). Por el contrario, los usuarios mixtos de la sanidad pública y privada siguen prefiriendo por mucho la pública amparándose en la tecnología y medios de los que dispone (47 por ciento así lo afirma, frente a sólo el 27 por ciento en el caso de la privada).
En capacitación de médicos, la cuestión está algo más ajustada, pero el 29 por ciento sigue considerando que los de la pública están más capacitados, frente al 24 por ciento que opina que están mejor formados los de la privada (y un 43 por ciento que los valora por igual en pública y privada).
El estudio analiza también el perfil del usuario con doble cobertura público/privada. Según sus datos, se trata en un 73 por ciento de los casos de personas que han contratado un seguro privado de asistencia sanitaria, en un 25 por ciento de casos de mutualistas que han optado por ser atendidos por una aseguradora privada y en un 2 por ciento por personas que han contratado un seguro de reembolso de gastos.
Finalmente, el barómetro pregunta a los encuestados sobre la nota que otorgarían a la sanidad privada. En este sentido, las notas concedidas en 2015 son sólo unas décimas inferiores a las obtenidas en 2014.
Concretamente, los servicios ofrecidos merecen un 7,5 sobre 10 este año (7,4 en 2014), la satisfacción sobre la atención recibida en primaria y especializada un 7,7 (7,9 el pasado años), los ingresos hospitalarios un 8,3 (8,4 el pasado año) y los servicios de urgencias un 7,9 (lo mismo que en 2014).