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La EPOC y el asma no descansan por vacaciones

Publicada el: 13 de julio de 2015

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El aumento de las temperaturas y la concentración de ozono habituales en esta época del año pueden elevar el riesgo de mortalidad por el agravamiento de las patologías respiratorias. Según ha explicado a DM Bernardino Alcázar, neumólogo del Hospital de Alta Resolución de Loja, en Granada, "los pacientes respiratorios, sobre todo los de más edad, y los que padecen asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), tienen que extremar sus precauciones debido al calor, y evitar la deshidratación".

El clima cálido provoca que el cuerpo tenga que hacer más esfuerzo para mantener la temperatura corporal y eso requiere un aporte extra de oxígeno. Esto puede provocar dificultades para respirar. Al mismo tiempo, las altas concentraciones de ozono -a causa de un mayor número de horas de sol- y el calor pueden provocar dificultades para respirar, sibilancias, tos o infecciones de las vías respiratorias inferiores. Según Alcázar, el cambio en la densidad del aire debido al calor deshidrata más la mucosa y hace que la entrada del aire tenga mayor dificultad para el paciente con estas patologías. "El EPOC o el asma no descansan por vacaciones. Los síntomas son los mismos que en invierno y se pueden producir descompensaciones por el calor. Es importante que los pacientes no abandonen el tratamiento farmacológico", ha dicho Alcázar.

No obstante, pese a las altas temperaturas, es importante que el paciente respiratorio continúe haciendo el ejercicio prescrito para su patología, pero se recomienda que evite salir a la calle en las horas centrales del día, el sol directo, las áreas muy contaminadas, además de mantener una buena hidratación. Alcázar ha hecho hincapié en que los pacientes de asma deben recordar que "si van a nadar deben tener cuidado con los niveles del cloro. Puesto que el cloro es un irritante de la vía aérea, si la piscina está en el rango superior de los márgenes establecidos, el cloro puede provocar en el paciente dificultad para respirar y agravar una crisis". Para tratarla es conveniente que el paciente tenga a mano su medicación de rescate.

De vacaciones
Al viajar, Alcázar recomienda que los pacientes con asma y EPOC tengan en cuenta el destino de vacaciones para conocer sus condiciones meteorológicas -temperatura, humedad- y de contaminación para poder prevenir y tratar las complicaciones si aparecen. Los pacientes tendrán que planear con tiempo la infraestructura si necesitan viajar con oxígeno en el avión y procurar no cambiar sus hábitos de vida. "Es conveniente que viajen con un informe actualizado que incluya su estado de salud y qué tratamientos reciben" para poder continuar con el plan terapéutico en caso de que necesiten asistencia sanitaria. 
Asimismo, los pacientes deben llevar la medicación suficiente para todo el viaje e integrarla en su rutina diaria para facilitar la adherencia. Para ello hay ciertas presentaciones de fármacos, como los inhaladores, que pueden simplificar los régimenes terapéuticos y facilitar el cumplimiento.

8 Consejos de Respirar es Vida, Programa de Información sobre Asma y EPOC

 

  • No abandonar la medicación durante el verano: llevar el tratamiento suficiente para cubrir todas las vacaciones e incorporar la toma de medicación en la rutina diaria.
  • Mantenerse hidratado, ya que es esencial para la adecuada temperatura corporal. Se recomienda beber una media de ocho vasos de agua diarios, independientemente del nivel de actividad o de la sed.
  • Usar ropa ligera, mejor holgada y transpirable.
  • En los días más calurosos, evitar salir al exterior en la medida de lo posible. Buscar interiores con aire acondicionado o darse una ducha fría para bajar la temperatura del cuerpo.
  • Salir temprano o una vez que el sol se haya puesto. Si se va en coche, aparcar en zonas de sombra y colocar protectores solares en el vehículo.
  • Tener en cuenta la humedad: muchas zonas son excesivamente calurosas y húmedas, lo que puede dificultar la respiración.
  • No realizar ejercicio físico en condiciones climatológicas adversas o en áreas altamente contaminadas. Se recomienda beber muchos líquidos y hablar con el médico antes de empezar cualquier ejercicio riguroso.
  • Mantenerse activo, pues es crucial para llevar una vida sana y positiva y puede reducir la dificultad para respirar. Cuando los meses de verano requieren que se permanezca en el interior en días demasiado calurosos o húmedos, buscar alternativas para evitar el sedentarismo.
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