El hallazgo de niveles altos de esteres etílicos de ácidos grasos en el meconio de niños cuyas madres han tomado alcohol durante la gestación puede alertar a los facultativos de que el niño tiene riesgo de desarrollar problemas relacionados con la inteligencia y el razonamiento.
Si no se tratan, esos déficits persisten hasta la adolescencia, según las investigaciones del equipo de la Escuela Morton Mandel de Ciencias Sociales Aplicadas en la Universidad Case Western Reserve, en Estados Unidos. "Queríamos ver si existía una conexión entre los niveles de esteres etílicos y el desarrollo cognitivo entre la infancia y la adolescencia. Y sí, existe", ha explicado Meeyoung Min, principal autor del trabajo. "Estos ácidos pueden servir como un marcador para la exposición fetal al alcohol y los problemas de desarrollo que se plantean más adelante". Según Min, detectar la exposición prenatal en el nacimiento puede ayudar a aplicar intervenciones tempranas que reduzcan los efectos posteriores.
Niveles etílicos
Para realizar el trabajo, publicado en Journal of Pediatrics, los investigadores analizaron los niveles de esteres etílicos en el meconio de 216 niños; en concreto, se analizaron miristato de etilo, oleato de etilo, linoleato de etilo y linolenato de etilo, y se les hicieron test de inteligencia a los 9, a los 11 y a los 15 años. Así se observó que había relación entre los niveles altos de esteres etílicos en el nacimiento y un cociente intelectual más bajo. "Aunque ya sabíamos que el consumo de alcohol durante la gestación puede producir déficit cognitivo, lo significativo es que un marcador temprano, no disponible hasta la fecha, lo predice, estableciendo la validez predictiva de estos ácidos grasos para determinar la exposición al alcohol en el útero", ha dicho Min.
Además, en el trabajo se registró que el 60 por ciento de 191 madres explicaron que habían bebido durante la gestación, con una media de 6,5 bebidas a la semana. De ellas, el 63 por ciento tuvieron riesgo de consumo de alcohol, y el 13 por ciento consumía por lo menos 12 bebidas a la semana.
La investigación forma parte del Proyecto Newborn, un estudio longitudinal fundado por el Instituto Nacional del Abuso de Drogas, que ha realizado un seguimiento del desarrollo físico, social y cognitivo de los hijos de madres consumidoras de cocaína, alcohol y otras drogas durante la gestación. Hasta el momento, Newborn ha estudiado los datos de 400 niños durante 20 años desde su nacimiento a mitad de los noventa.