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En este quirófano hay demasiado tráfico

Publicada el: 14 de diciembre de 2015

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Puertas que se abren y se cierran, sanitarios que entran y salen... y bacterias que entran al quirófano. Un estudio publicado en la revista Orthopedics alertaba recientemente del elevado 'tráfico' de personal que se vive a veces en las salas de operaciones, lo que supone un aumento del riesgo para el paciente a quien se está interviniendo.

Para llegar a estas conclusiones, varios investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) se infiltraron de incógnito en casi 200 cirugías de rodilla y decadera llevadas a cabo en el centro médico Bayview durante tres meses (entre marzo y junio de 2011).

Sin que sus compañeros que estaban operando en esos momentos fuesen conscientes del estudio, Renne Blanding y su equipo comprobaron que laspuertas de los quirófanos se abrían cada 2,5 minutos, lo que suponía una media de 9,6 aperturas para este tipo de procedimientos (que suelen durar una media de 90 minutos).

En 77 casos, las puertas permanecieron abiertas tiempo suficiente para poner en riesgo la presión positiva del quirófano, un sistema de seguridad que reduce la entrada de aire del exterior para reducir el riesgo de entrada de patógenos desde el exterior. Y aunque los investigadores admiten que hubo un solo caso de infección posoperatoria en las 191 cirugías analizadas, los especialistas señalan que no se puede ser complaciente con las medidas de seguridad que tratan de reducir los riesgos quirúrgicos.

El centro Bayview de la Universidad Johns Hopkins tiene una tasa de infecciones en este tipo de artroplastias de rodilla y cadera muy bajas (0,33% y 0,66%, frente al 0,89% y 1,29% de la media estadounidense). "Es cierto que tenemos una tasa muy baja de infecciones, y que tomamos muchas precauciones, pero no podemos ser complacientes y permanecer vigilantes ante las prácticas que pueden suponer un riesgo (teórico o real)". Y esa apertura de puertas incesante, añaden, es un factor de riesgo modificable.

La doctora Rosa Fernández Lobato, vicesecretaria general de la Asociación Española de Cirujanos, explica que en España no existe una legislación nacional, pero sí normativas de bloque quirúrgico en cada hospital basadas en normas internacionales de buen hacer dentro del quirófano.

Esas normas sí especifican que se debe limitar la entrada y salida de personal a lo estrictamente necesario, "y aunque hay algunas veces que se hace innecesariamente, son las menos", considera la doctora Fernández Lobato, 

subdirectora quirúrgica del Hospital Universitario de Getafe (en Madrid).

Puertas que se ajusten lo más posible, de apertura automática en muchos casos, con circuitos de entrada y salida de aire independientes, triple filtro de alta seguridad, con presión de aire positiva con respecto al exterior... "Todo ello con que el aire del interior esté lo más limpio posible", explica la especialista española. Por eso, explica, si las puertas se abren y cierran demasiadas veces ese aire limpio "se escapa", y aunque el propio trabajo demuestra que no existe un riesgo para la seguridad del paciente, sí reconoce que es una llamada de atención.

Es cierto que las puertas de un quirófano no pueden permanecer cerradas a cal y canto, y que hay entradas o salidas de sanitarios que son necesarias ("porque en el interior debe haber sólo el mobiliario e instrumental necesarios"), pero Stephen Belkoff -especialista en Cirugía Ortopédica y otro de los autores del estudio- apuesta por investigar el resto, las que son innecesarias y evitables.

Este tráfico intraoperatorio no sólo puede pone en riesgo el sistema de presión que protege el quirófano del exterior, sino que puede distraer a los cirujanos o reflejar ineficiencias en el funcionamiento hospitalario que habría que mejorar, concluyen.

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