Dos de cada diez citas del otorrino son de personas con estrés o daños cervicales que sufren vértigo
Publicada el: 2 de noviembre de 2010
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Casi todos los mortales sufren alguna vez esa sensación de que el entorno da vueltas sin parar a su alrededor aunque no exista un movimiento real. Ocurre cuando recogen algo del suelo, al girar de repente la cabeza o al extender el cuello.Eso, que llamamos mareo, incapacita a muchas personas que sufren vértigo para seguir con su vida normal. Tras padecer un ataque, el paciente vive con el miedo de vivir una nueva crisis, lo que puede desencadenar en ansiedad o depresión.
Una media de cuatro pacientes llegan cada día al servicio de Otorrinolaringología del hospital Meixoeiro, al Hospital Fátima de Vigo o a la clínicas privadas, describiendo síntomas de padecer vértigo. El cirujano del servicio de Otorrinolaringología del Chuvi (Complejo Hospitalario Universitario de Vigo), el doctor M. Estévez, asegura que por su clínica pasan tres pacientes al día con esta problemática. Comenta que a partir de los 50 años de edad, "las posibilidades para desarrollar un vértigo se incrementan, aunque cada vez acuden a consulta pacientes más jóvenes con esta sintomatología". Entre el aumento de pacientes con estos síntomas (náuseas, visión borrosa, a veces vómitos, presión o pesadez de cabeza o sudoración) está el estrés, los golpes encefálicos y los daños cervicales, explica el médico. Los datos de los que dispone revelan que el 20% de las citas ya se corresponden con esta patología.
El vértigo es un síntoma complejo, que puede originarse también por infecciones víricas, trastornos degenerativos, endocrinopatías, una simple otitis, una meningitis, algo tan cotidiano como hacer un esfuerzo levantando peso o por la práctica del buceo, según publicaciones científicas. Se trata de una patología difícil de valorar porque no puede medirse; solo por un movimiento involuntario de ojos llamado "nistagmo" que aparece en algunos casos.
"Se e sabe que el estrés puede ser una de las causas de vértigo", explica M. Estévez. "Al existir tanto desconocimiento de la otoneurología, casi el 70% de los pacientes son atendidos inicialmente por neurólogos, traumatólogos, especialistas en digestivo –por las náuseas– o incluso por el oculista –gente con visión borrosa–, pero solo el 4% son enviados al especialista".
La novedad es que existen tratamientos que pueden evitar someterse a fármacos. "Hay mucha gente que opina que no tiene curación o está a tratamiento farmacológico durante años (con vasodilatadores, ansiolíticos...); sin saber que con una sesión sin medicación se mejora", explican.
"El nistagmo sirve para identificar el canal afectado", puntualiza Estévez, "y es la clave para realizar un diagnóstico". Una vez localizado, el tratamiento consiste en realizar una serie de movimientos de la cabeza con el paciente tumbado, que tratan de recolocar las partículas sueltas en su sitio, el utrículo (en la imagen se muestran las maniobras de Dix-Hallpike, otras usadas son las de Eppley). "Realizando este tipo de tratamiento, sin fármaco, desaparecen los síntomas en el 90% de casos", asegura el otorrino, "es una evidencia médica, avalada científicamente siempre que estemos hablando de un paciente con un vértigo de tipo paroxístico benigno o periférico, que son los más frecuentes". Existe otra variante de vértigo denominada "enfermedad o síndrome de Meniere", que presenta fuertes crisis de vértigo con péridida de audición y ruido en el oído. Hoy hay alternativas no quirúrgicas como las infiltraciones transtimpánicas de gentamicina o corticoides.