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Urbanismo rechaza que la sociedad de los afectados legalice el apartotel y sigue con su plan de derribo

Publicada el: 24 de enero de 2011

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El apartotel de Samil sigue camino del derribo y los últimos cartuchos se agotan sin éxito a solo cinco días de que se corte la luz y el agua. La iniciativa emprendida por el promotor Manuel Casal Carreiro y de la mayoría de los propietarios será insuficiente para obtener la aprobación del Concello, El edil de Urbanismo, José Mariño, afirma que, pese a constituirse una entidad de explotación de los apartamentos para acreditar un uso turístico en vez del residencial que tienen ahora, siguen sin cumplirse los requisitos para conceder una nueva licencia y evitar así la demolición. De un lado, señala, faltarían 25 firmas de adhesión a la sociedad, a la que han arrendado sus pisos la mayoría de los afectados, pero no todos. De otro, el régimen de división horizontal en el que están inscritos los inmuebles en el Registro de la Propiedad sería "incompatible" con una explotación hotelera. Mariño se reúne mañana con los representantes de la empresa y los afectados a petición de estos últimos para intentar una solución antes de que se agote el ya escaso tiempo.
El Ayuntamiento puso en marcha en noviembre, tras recibir una orden del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) para cumplir la sentencia de derribo que pesa sobre el apartotel, un calendario con sucesivos pasos que concluirían en la demolición, prevista para febrero. El concejal expone que el mecanismo "sigue adelante sin cambios". Con esa pauta el sábado se cortarán la luz y agua y terminará también el plazo para precintar y desalojar los cinco bloques. El proyecto de demolición ya está redactado y enviado al juez, y lo siguiente será adjudicar la obra.
"Les hemos dado dos meses y no vemos voluntad de convertir lo que ahora es una urbanización residencial en un apartotel", manifiesta el concejal. Con la documentación entregada en la Gerencia, Mariño descarta encargar informes porque, según mantiene, de un primer análisis técnico ya se desprende que está incompleta. "Cuando se piden unos requisitos a un propietario y se constata que no están todos los documentos, no basta para elaborar un informe", defiende.
Única opción
En esta tesitura, para salvar de la piqueta los apartamentos, o al menos la gran mayoría de ellos, solo quedaría abierta una puerta. "Primero hay que desalojarlos, porque si quieres probar que es un apartotel la primera muestra es dejar de vivir allí", cita. Lo siguiente sería ejecutar una "demolición parcial" para ajustar las edificaciones al Plan Xeral. "Consisten en desmontar las cubiertas, derribar una esquina que no cumple la normativa y realizar obras complementarias". enumera.
El promotor, del apartotel, que lleva la iniciativa en el intento de legalización aunque de la mano de los demás afectados, presentó un proyecto en noviembre de 2008 para obtener licencia con arreglo al PXOM. Las obras que se compromete a ejecutar contaron con un informe técnico favorable, pero el Concello mantiene que, aunque las características urbanísticas se ajustasen a las líneas del Plan Xeral, persistiría el problema de los usos y no se daría cumplimiento a la sentencia del TSXG. Desde el principio Mariño subrayó la cuestión de que los apartamentos funcionan como residencia habitual, ya sea por parte de sus dueños o en alquiler, lo que vulneraría la tipología de apartotel que recoge el PXOM. El promotor y los propietarios tratan de demostrar, con la creación de la sociedad, que los bloques serán hoteleros. Los afectados alquilan sus inmuebles a Casal Carreiro, que los arrendaría a su vez con fines turísticos. Pero la solución no convence a Urbanismo. "No existe una entidad que acredite la gestión del 100%; sigue siendo residencia habitual; y no se subsanó la cuestión de la división horizontal", sintetiza Mariño.
 

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